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lunes, 19 de septiembre de 2022

SAN DIMAS YA ESTABA EN BAILÉN EN 1875


 

 

En los últimos tiempos estoy viendo movimiento en las redes por conocer la historia o las historias en torno de la soberbia imagen de San Dimas glorioso de la parroquia de Bailén. Como muchos sabrán y otros aun no, el historiador Rubén Sánchez Guzmán publicó en 2012 un soberbio artículo de investigación sobre el origen de la imagen y atribuyéndola al escultor del incipiente neoclasicismo madrileño Juan Pascual de Mena. Como decimos, su trabajo es impresionante sirviéndose de muchas fuentes bibliografías y un gran acierto a la hora de atribuir comprándolo con la obra del autor e indagando en su probable génesis. Pero solo eso, porque solo ha conseguido atribuirlo con más atino que sus predecesores (que lo hicieron a Montañés, Alonso Cano y ¡hasta a Juan de Mesa!), aunque parezca palpable que es de Juan Pascual de Mena, mientras no se cerciore con algún documento de reputada fiabilidad, por muy evidentes que parezcan muchos de los datos que aportó para sustentar su teoría, la imagen seguirá siendo de autor anónimo y atribuida con mucho fundamento a Juan Pascual de Mena, y opino que más desde que estoy conociendo su obra.

Para enlazar la imagen madrileña con la que estaba en Bailén se valió de un artículo de Alfredo Cazabán en la revista Don Lope de Sosa, donde se citó la llegada de la imagen a Bailén gracias a la generosa donación del duque de Osuna en la primera mitad del siglo XIX. Aún no había llegado 1936, y el archivo parroquial aún tenía muchos documentos que ardieron en 1936, o fueron a parar a saber que manos… ya no me extraño de nada. Perdimos esos datos para poder corroborarlos hoy día, solo nos queda creer en lo publicado por Cazabán mientras no aparezca otro tipo de documento que lo confirme.

Lo cierto es que aquel documento se perdió, por lo que les dejo el único instrumento que me consta de la existencia de la imagen en la iglesia de la Encarnación de Bailén. Aunque sea una fotocopia, el original se conserva en el Archivo Histórico Diocesano de Jaén, en la sección correspondencia; caja C. O. 31 (1867-1890), año 1875, s/f.

El documento es una misiva enviada por el párroco de Bailén D. Antonio Begué al obispado el día 9 de agosto de 1875 en la que informa de varios asuntos a la diócesis. Entre esos datos figura la renovación que estaba emprendiendo de varios altares o retablos de la iglesia, del que ya se había hecho uno a San Antonio. Asimismo, creemos que queda corroborado que para 1875 aun permanecería la imagen de Santa Gertrudis que donó el corregidor D. Felipe de la Neve y Castro Figueroa más de un siglo antes cuando la convirtió en copatrona de Bailén y finalmente habla también de la intención de realizar un retablo a San Dimas, de la que ya no dejaría a nadie indiferente por que resalta su valía artística. Pues este, que me conste a mí, es el único documento que se conoce en la actualidad donde nos informa de la existencia de la imagen en Bailén. Solo podemos decir que en 1875 ya estaba en Bailén. Probablemente le realizó el retablo que vemos en la fotografía, de corte neoclásico como se siguió fabricando durante el periodo decimonónico, si no es que el duque de Osuna lo enviase junto a la imagen.

Les dejo solo la página donde se le cita y su transcripción:

“Además del altar que se construyó dos años ha [hace], se ha hecho ahora otro dedicado a San Antonio, y se construirá en los días inmediatos otro más, dedicado a la antigua patrona de esta villa Santa Gertrudis, y a San Dimas de quien hay una imagen buena…”



sábado, 9 de julio de 2022

LOS MONUMENTOS DE LA BATALLA DE BAILÉN DEL ARQUITECTO MANUEL MILLÁN LÓPEZ (Programa de Fiestas de Bailén 2022).

 




La vuelta a la vida también supone la vuelta de la celebración de las Fiestas de julio conmemorativas de la Batalla de Bailén acaecida el 19 de julio de 1808, con la total normalidad en que las dejamos en 2019. Aunque haya un repunte, una nueva ola, sigan muriendo gente… que les voy a contar, la gente en la gran mayoría de los casos ha vuelto ha realizar su vida normal. Incluso diría que con la crisis que nos atenaza, los eventos están recuperando un público perdido durante los últimos años. Pocas restricciones tenemos ya. Por eso vuelve el Programa de Fiestas (insisto, que eso del libro de fiestas se lo inventó alguien hace 4 días) y este año pues si trae la esencia que le da sentido, la programación de actos, o en todo caso los actos a celebrar con total normalidad mientras el bicho no lo impida. Vamos, que vuelven los Soldaos, la procesión de la Virgen de Zocueca, los Fuegos y entrar a la Caseta Municipal, los Cacharritos o a los Píos sin incertidumbre de distanciamientos, prohibiciones y demás…

Es curioso que asesorando hasta donde mis cortas luces saben a mi buen amigo Antonio Pradas para que realizase un artículo que también se ha publicado, estuve indagando en la historia del programa. Y se llama así porque nació meramente como una octavilla con los actos a celebrar (como igualmente pasó con el de Semana Santa o Romería) y la publicación en prensa. Fue después cuando los visionarios de los años 20 del pasado siglo quisieron crear algo más que eso, y crearon una publicación genuina en la que los artículos de distintos ámbitos literarios comenzaron a formar parte de su ser y sentido de existencia. Yo creo que todos los que han escrito y escriben en ella les satisface poder colaborar en su edición más que en otra revista de prestigio contrastado.

Así me siento, y así un año más sigo sumando programas de fiestas con mi colaboración. Y esta se resumen imitando el camino andado por firmas legendarias como las de Pablo Morillas, Matías de Haro, Juan Soriano, Juan José Villar, Miguel Ángel Alonso, etc. o el incombustible Paco Antonio Linares, los que apostaron siempre por reflejar la historia de Bailén en sus páginas, tuviese que ver con las fiestas-batalla o no, con el distintivo de partir desde las fuentes primarias de distinta índole.

Si no me equivoco este es mi primer artículo en que sí me centro sobre historia abrazada indiscutiblemente a la Batalla de Bailén. En esta ocasión saco a la luz por primera vez mi incursión en un archivo que aun no he utilizado para mis estudios, como es el Archivo de Diputación Provincial de Jaén. En él encontré un magnífico expediente sobre la construcción de un monumento de la Batalla de Bailén del arquitecto Manuel Millán López en 1965, que hasta ahora era inédito. Mucho se ha escrito sobre la historia de la ansiada culminación de un digno monumento que perpetuase en Bailén ese mito de la batalla, del evento que nos daría fama internacional, como recientemente ha estudiado el paisano Antonio Jesús Maldonado Galindo. Leyendo su trabajo me hallo, y leyendo el programa podríamos decir que el mito se sigue alimentado en pleno siglo XXI.

La historia del monumento comienza casi después de que sofocaran los fuegos de la tórrida batalla de 1808, que acabó convirtiéndose en un sueño que duró casi 200 años materializarlo. Distintas épocas y regímenes han dejado su huella en la historia del monumento y yo me centraré en la que acaeció durante el régimen franquista, época en la que está enmarcado este proyecto inédito y el que se realizó definitivamente hasta ser sustituido por el actual y que pensamos será el definitivo.

Con todo esto, les contaré los avatares de estos dos proyectos, uno totalmente desconocido y otro, ahondando un poquito más en detalles (consultando el Archivo Municipal) que otros autores habían dejado pasar por alto, por distintas circunstancias, sobre todo el espacio del que siempre se disponía en esta publicación, que debemos de recordar, no es una revista científica, pero si una revista cultural imprescindible en toda biblioteca para consulta de todo aquel que quiera conocer la historia de Bailén. Por ello, agradezco nuevamente a la corporación municipal que aparezcan mis letras y con ello, les dejo una nueva página que había que contar.

Pueden leer el artículo en el archivo adjunto o en este enlace en academia.edu.

miércoles, 16 de febrero de 2022

COMPRA DE MANUEL DE AGUILAR DEL CORTIJO DE LA TOSCANA (1756)

 


Tras la publicación de uno de mis últimos trabajos, en concreto sobre los avatares de la ermita de Santo Tomás deAquino del cortijo de La Toscana de Bailén, comparto con los visitantes de Papeles Viejos la transcripción de la escritura notarial en la que D. Manuel de Aguilar Cueto Marroquí compró el cortijo que ya existía durante el siglo XVII en el paraje de la Toscana al Conde de Cazalla del Rio en 1756.

“Obligación del señor conde de Cazalla vecino de la ciudad de Jaén contra Don Manuel de Aguilar Marroquí que lo es de esta villa.

En la villa de Bailén a primer día del mes de abril del año 1756 ante mí el escribano público de su majestad propio del número y rentas de esta dicha villa, y testigos infrascritos: don Manuel de Aguilar Marroquí de este vecindario, y administrador de la Real Renta de Tabacos en esta villa, al cual yo el escribano doy fe conozco: otorgo que se obliga de dar y pagar llanamente y sin pleito alguno al señor don Jorge María de Escobedo y Serrano Messia Ponce de León conde de Cazalla del Río vecino de la ciudad de Jaén, once mil y cuatrocientos reales de vellón en dos plazos y pagas iguales, por los días fin de abril de los dos años venideros de 1757, y el siguiente de 1758, con calidad y condición de que respecto de haber comprado el otorgante al mismo señor conde el cortijo que nominan de la Toscana en este término, y quedando a cargo de su señoría la satisfacción de lo adeudado al tributo que los terratenientes en esta villa, y en su término pagan al Pósito Público de la ciudad de Baeza, hasta fin de este presente año ha de ser visto no se hace poder ejecutar al otorgante a ninguna de dichas pagas, ínterin no se le entregue recibo finiquito ha dicho adeudo, como dicho es hasta fin de este dicho año del Santiago Rodríguez depositario del citado tributo,  u otro que al adelante lo sea en cuya forma se obliga hacer pago de los maravedíes que van expresados en los días y a los plazos referidos, puestos y pagados de su cuenta cargo y riesgo en el poder de dicho señor Conde en la citada ciudad su fuero y jurisdicción con las costas de la cobranza y salario acostumbrado de 12 reales por cada un día, a la pública que ella se ocupa por cuya cantidad como por el interés principal se le ha de poder ejecutar, y apremiar con sólo esta escritura y el juramento de la parte acreedora en que desde luego lo deja diferido de  disuasoriamente,  sin que sea necesario otro recado, prueba diligencia, citación ni averiguación alguna aunque de derecho se requiera,  y a la firmeza y cumplimiento y paga de lo que va expresado, obliga sus bienes y rentas muebles y raíces habidos y por haber, da poder cumplido Ejecutivo a las Justicias y Jueces de Su Majestad que de esta causa puedan y deban conocer y especialmente a las de dicha ciudad de Jaén a cuyo fuero y jurisdicción se somete renunciando como renuncia al que goza de esta villa su domicilio y vecindad, y otro que de nuevo ganare y adquiriere aunque sea privilegiado y la ley su convenir de jurisdicciones ómnium sudicum, y nueva pragmática de sumisiones  y salarios como en todo ello se contiene, para que la apremien  de su cumplimiento como por sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, y por el otorgante consentida y no operada renuncio todas leyes fueros y derechos de su defensa y favor, y la general en forma,  y así lo tengo y firmo siendo testigos don Juan Mellado Valcárcel, don Diego Díaz Librero y don Martín Sánchez Lanza vecinos de esta dicha villa

Manuel de Aguilar [rúbrica]

Sin derechos

Ante mi Josep García escribano público”.

Fuente: Archivo Histórico Provincial de Jaén, Sección Protocolos Notariales (Bailén), Escribano José García Sovarzo, legajo 6.033, fol.121r-21v.


Foto del cortijo: Berges Torres. J y Córcoles de la Vega. J.V. (2018): Cortijos, haciendas y lagares (Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias en Andalucía. Provincia de Jaén). Consejería de Fomento y Vivienda. Junta de Andalucía. Sevilla. pp. 204.

lunes, 31 de enero de 2022

LA TALLA SACRA EN LA CIUDAD DE BAEZA DURANTE LOS SIGLOS XVIII-XIX (II):LOS BRIONES, MIGUEL LORITE, JUAN DE LABARRERA Y FELIPE BRAVO . BIEG, nº 224 (2021).

 



Acaba de salir un nuevo número del Boletín del Instituto de Estudios Giennenses (nº 224) donde completo mi investigación sobre los talleres de talla religiosa durante el barroco, en concreto en el siglo XVIII y adentrándonos un poco en el neoclásico y el siglo XIX.

En esta nueva parte continuamos con la saga de Los Briones y aportamos también nuevos datos sobre tres tallistas, también muy desconocidos, como fueron Juan de la Barrera, Miguel Lorite y Felipe Bravo. Es significativo el análisis pormenorizado sobre las siguientes generaciones de Briones, contándoles la vida de los hijos de Diego Briones; Antonio y Juan Briones y Velasco. Asimismo, como el estudio de los hijos de este último, Francisco Briones (el más famoso) y sus hermanos Fabián y Juan Briones. Incluso aportamos una nueva generación hasta ahora desconocida de Briones, con los hijos de Francisco: Juan y Antonio Briones García. Reseñar para mis lectores bailenenses el trabajo genealógico para demostrar que en Bailén existen descendientes de estos tallistas, siendo de recordada memoria el pintor Antonio Briones Martín, conocido como “el mudo Briones”. En este estudio conocerán su genealogía gracias a la investigación en el archivo parroquial de la iglesia de San Pablo de Baeza. Conoceremos donde vivieron, que clase de vida tuvieron y sobre todo que obras realizaron, documentándose en este articulo importantes obras como el antiguo retablo mayor de San Francisco de Linares, el antiguo retablo de Pegalajar, el retablo del convento de la Magdalena de Baeza o el del convento de la Victoria de Córdoba entre otros.

Contrato con Antonio Briones para realizar el retablo de San Francisco de Linares.


Contrato del Retablo del convento de la Victoria de Córdoba.

Contrato del retablo mayor de Pegalajar con Juan de la Barrera.

Contrato del retablo de Cabra del Santo Cristo con Francisco Briones.



No podemos dejarnos la colección de fotografías perteneciente al Fondo editorial Albert Martín (Biblioteca Nacional de Catalunya) de Barcelona, algunas inéditas, de algunos de los más fastuosos retablos que tuvo la provincia de Jaén. Por ejemplo, puede que se publique por primera vez una foto del antiguo retablo del Santuario del Cristo de la Yedra en Baeza. Todos los que figuran no están documentados a ningún taller de los que estudiamos, pero creemos que por su estética y lugares donde se encontraban bien pudieron salir de las gubias de estos artistas, aun muy desconocidos, a los que le entregamos nuestro esfuerzo, para colocarlos en el lugar que la historia del arte les tenía preparado. Fueron dos años de viajes a Jaén, Úbeda y sobre todo a Baeza, donde me llevo un recuerdo imborrable de María José Calvo Rentero, la archivera Municipal y de D. Manuel Peláez Juárez, párroco de San Pablo que me ayudó con su grandísima bondad a consultar el impresionante archivo parroquial. La libreta de apuntes queda como un tesoro para el recuerdo…

Pueden leerlo en academia.edu pinchando aquí o bien en el archivo adjunto.

viernes, 28 de enero de 2022

LA ERMITA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO DEL CORTIJO DE LA TOSCANA (BAILÉN, JAÉN). Locvber vol. V.

 




Qué mejor día que hoy para compartir con todos los lectores mi último artículo publicado. Sale un quinto numero de la revista Locvber (portada de tonos asalmonados) y en el hablo sobre una historia que pudo ser la primera, pero que cosas de la vida se fue dejando aparcada hasta definitivamente salir ya a la luz. Hoy celebramos la actual festividad de Santo Tomás de Aquino, y curiosamente este año mi articulo está dedicado a la ermita de Santo Tomás de Aquino del cortijo de La Toscana.

Al ser un cortijo, el edificio es una ermita rural, por lo tanto, de ámbito privado, y por ello seguramente son pocos los que la conocen en persona. Aunque desde niño mi padre me hablaba de su existencia, porque muchos de los trabajadores de sus propietarios la veían en sus labores del campo, fueron las fuentes primarias las que me la dieron a conocer. Sabia antes su historia que cómo era el edificio. Puestos a investigar sobre ella, el cortijo y la biografía de sus propietarios surgió un primer artículo en 2017, que hizo que tuviera el honor de visitar el cortijo gracias a la generosidad de D. Alfonso Corchado que me abrió sus puertas para conocer un lugar que me transmitió mucha magia, paz y belleza. Desde aquí darle mi más profundo agradecimiento por aportarme los valiosos testimonios y retratos de sus antepasados auténticas figuras de la historia de Bailén.




Aunque poco antes de aquello ya surgieron fotografías y algo de historia sobre la hacienda, viendo que apenas nada se sabía nos propusimos este artículo del que les destaco los detalles que les puede invitar a leerlo. Como siempre les digo, un título, difícilmente va a resumir lo que cuenta un artículo escrito por mí.

Ciertamente les hablo sobre la historia de la ermita o capilla, pero dentro de la historia hay muchas más. Desde quien ha dejado constancia sobre la existencia de la hacienda y sus propietarios, sobre todo desde que la adquiriese D. Manuel de Aguilar en el siglo XVIII.





Hay que destacar que en este trabajo se aborda una significativa genealogía (solo una parte) sobre la importante familia Soriano y Aguilar terminado con el origen del apellido que cambió estos hidalgos apellidos: Corchado. Conoceremos el origen del cortijo, de su magnífico molino dieciochesco y la historia de la construcción de la ermita con su capellanía. Hasta conoceremos algo sobre la vida de un pariente particular para la historia de Bailén como fue D. Lázaro Medina, propietario según las fuentes bibliográficas de la noria de La Huerta del Sordo, protagonista de la Batalla de Bailén. Además, conoceremos la gran actividad que tuvo la ermita según las fuentes documentales durante gran parte del siglo XIX y lo que pudimos alcanzar del XX. No nos podemos dejar de lado historias paralelas en torno al relato principal, donde hemos dejado pinceladas como ajustar el año de construcción de la portada neoclásica de la casona donde se instaló el colegio Sagrado Corazón, una de las obras arquitectónicas más reseñables del catálogo monumental del patrimonio bailenense.

En definitiva, léanlo con lupa, porque también está el vecino cortijo Lillo, o la gran cantidad de casas cortijo que hubo durante el pasado en la zona. También hay algunos datos sobre sus vidas cofrades o en la política local. Pueden encontrar hasta datos curiosos inéditos de arqueología e incluso de las ermitas de las minas bailenenses. La actividad de los “Soriano-Aguilar-Corchado” es de tal magnitud en la historia de Bailén, que estas 46 páginas son solo una pieza en el puzle.

Pueden descargarlo de Academia.edu pinchando aquí o leyéndolo en el archivo adjunto.

miércoles, 27 de octubre de 2021

EL RETABLO MAYOR DEL CONVENTO DE LAS TRINITARIAS DE ANDÚJAR OBRA DEL TALLISTA DIEGO BRIONES (1705)

Estado actual del retablo del convento de las Trinitarias de Andújar. Foto: Jesús Ángel Palomino León.


Otro de los trabajos que hemos podido documentar a las gubias del taller de Diego Briones es el retablo que realizó para el testero de la iglesia del convento de las Trinitarias de Andújar.[1]

Venía el maestro conquense de realizar importantes trabajos en el Santuario de la Virgen de la Cabeza y se encontraba realizando el gran retablo de la iglesia de Santa María de Linares en un periodo en que no tenía una residencia estable, afincándose allí donde se encontraba trabajando, ya fuese Andújar, Linares, Bailén o Vilches hasta que se estableciera definitivamente, y donde acabó sus días, en Baeza. Mientras estuvo trabajando en Linares, se comprometió a la talla de este nuevo retablo para Andújar. Estando aún avecindado en esta última ciudad se comprometió el 27 de enero de 1705 ante notario con el convento de monjas trinitarias de la Limpia y Pura Concepción de Nuestra Señora de la ciudad de Andújar para tallar el retablo para la capilla mayor de la iglesia del convento.[2] Como bien intuyó el profesor Domínguez Cubero[3], el aún existente (aunque mutilado y desvirtuado, probablemente rehecho tras la Guerra Civil) retablo mayor de las trinitarias podía ser de la misma mano que el del Santuario de la Virgen de la Cabeza, de Diego Briones, como ahora confirmaremos.


Briones otorgó escritura de obligación y de venta real en el mismo convento con las monjas encabezadas por su priora Dª Melchora Salcedo ante el escribano de Andújar, Francisco de Dueñas.[4]

En este documento, la priora Dª Melchora Salcedo expone que el patrón de la capilla mayor de la iglesia del convento no contrajo obligación alguna de tener que costear la fabricación de un retablo para la misma, solamente un tabernáculo que era lo que únicamente decoraba el testero del presbiterio hasta esa fecha. Reconociendo que la iglesia no tenía un retablo que se correspondiese con el hermoso templo expusieron una curiosa forma para financiar la obra del nuevo retablo.

Para poder costear la obra, tanto la priora Dª Melchora como su hermana Dª Francisca Salcedo (también monja del convento) declararon que ambas poseían en el término de Baños de la Encina 490 olivos en cuatro pedazos diferentes que habían heredado de una tía llamada Dª María Delgado, que fue vecina de Baños de la Encina.

Estos olivos pasarían a formar parte de los bienes raíces del convento cuando muriesen ambas hermanas religiosas según tenían otorgadas en dos escrituras en Andújar el 24 de noviembre de 1691 y el 17 de agosto de 1692.[5]

Las hermanas declararon que era su deseo privarse del usufructo de estas olivas para que se vendieran y con ese dinero financiar la construcción del retablo al que aspiraban para el altar mayor. Lo propusieron a la comunidad y estas lo aceptaron, y para poder encargar la obra pidieron la correspondiente licencia al padre provincial de la orden para poder vender los referidos olivos y con ese dinero pagar el retablo. La licencia les fue concedida por el padre provincial de la orden de la Santísima Trinidad de la provincia de Andalucía fray Andrés Humano el 8 de noviembre de 1704.

En virtud de todo esto ajustaron con Diego Briones la hechura del retablo según la acostumbrada forma, dibujando una planta o diseño que el maestro tenía hecha para el otorgamiento. La obra ascendía al precio de 10.500 reales, dándole la comunidad en parte de pago los 490 olivos en venta real, por un precio de 9.759 reales en que estaba estimado el precio de los olivares, más la parte restante que tenía que pagarle el convento cuando el retablo ya estuviese instalado en la iglesia y que ascendía a 741 reales. Se obligó a entregar y colocar el retablo para el 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, actuando como fiadores de Diego Briones, los vecinos de Andújar: Cristóbal de Cazorla, Tomás Labrador y Joseph de Córdoba.

Entre las condiciones que se exponen en la escritura se refleja que debe de ejecutarlo en madera de pino y entregarlo “en blanco” (sin dorar) y que había de poner a su costa todos los materiales de madera, clavos y cola. Es muy corta la descripción del retablo, tan solo especifica que en lugar de la columna y pilastra en ambos lados que figuran en el boceto se les hiciera dos columnas y dos pilastras. Respecto a sus dimensiones, el retablo debería cerrar todo el testero con unas medidas de ocho varas de ancho y doce de alto. En cuanto a la imaginería y pintura del retablo (y dorado) quedaba a cuenta del convento y que éste pagase los albañiles y demás gastos que surgieran en su instalación menos los jornales de los oficiales de Diego Briones, que sí correrían de su cuenta.

Como era costumbre, el retablo debería ser reconocido y tasado por peritos del mismo oficio. Las monjas se reservaban el derecho de buscar a otro tallista para que lo terminara si a Briones le sorprendía una enfermedad o la misma muerte durante su trabajo.

El maestro cumplió con su trabajo casi un mes antes de lo pactado cuando el 18 de noviembre de 1705 otorgó ante el escribano de Linares, Pedro Bajel Moreno (citándose Briones como vecino de Linares) poderes a Diego García, vecino de Andújar, para que en su nombre cobrase al convento los 741 reales de vellón restantes del total. En esta escritura declaró que ya había instalado el retablo en Andújar y que había sido examinado por los peritos[6].

Este mismo poder lo revocó el día 24 de noviembre ante el mismo escribano (nombrándose nuevamente como vecino de Linares) para que esta vez lo representase el andujareño Matías Martínez de Mira en el cobro del retablo de las Trinitarias de Andújar[7]. Así, el día 27 de noviembre, en la ciudad de Andújar, y ante el escribano Francisco Dueñas, Matías Martínez de Mira otorgó carta de pago de los 741 reales que se debían pagar tras ser montado el retablo en la capilla mayor del convento de las Trinitarias de Andújar[8]. Probablemente estos sean los olivares del término de Baños de la Encina que recibió como parte de pago de este retablo que años después pretende y vende en 1708[9] y 1712.[10]

A continuación les dejo las primeras páginas de algunas de las escrituras notariales sobre el que se ha realizado este trabajo.











[1] LENDÍNEZ PADILLA, J.P. (2021): «La talla sacra en la ciudad de Baeza durante el siglo XVIII (I): Diego Briones y Juan de Arias». Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 223, pp. 116-119.

[2] Archivo Histórico Provincial de Jaén, (en adelante AHPJ), Sección Protocolos Notariales Andújar, Francisco Dueñas (1705-1709), legajo 3249, fol. 25r- fol. 31v.

[3] DOMÍNGUEZ CUBERO, J. (2010): «Retablos Mayores en el santuario de la Virgen de la Cabeza». Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 202, pp. 269.

[4] AHPJ, Sección Protocolos Notariales Andújar, Francisco Dueñas (1705-1709), legajo 3249, fol. 23r- fol. 31v.

[5] Ambas escrituras se encuentran en: AHPJ, Sección Protocolos Notariales de Andújar, Manuel de Morales, legajo 3232, (1691) Fol. 169r-174v, (1692) fol. 352r-355v

[7] AHPJ, Sección Protocolos Notariales Linares, Pedro Bajel Moreno (1705-1707), legajo 15200, fol.180r-181r.

[8] AHPJ, Sección Protocolos Notariales Andújar, Francisco Dueñas (1705-1709), legajo 3249, fol. 302r-302v.

[9] AHPJ, Sección Protocolos Notariales Linares, Diego Eufrasio de Ahumada, legajo 15139, fol. 8r-9r.

[10] Pareció Diego Briones al presente en la villa de Baños y otorgó haber recibido de Alonso Navarro, difunto y de Dª. Francisca Barragán, su viuda, vecinos de Baños, 5.652 reales de la cuenta de olivas que Briones otorgó a favor del dicho Alonso Navarro y su mujer ante Francisco de Robres Suarez vecino y escribano de la villa de Baños.  [AHPJ, protocolos notariales, rodrigo Antonio de Carvajal (1712-1718), legajo 6182, fol. 22r-22v].

 

jueves, 2 de septiembre de 2021

EL ANTIGUO RETABLO DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO DE TORREDONJIMENO, OBRA DE DIEGO BRIONES.

Retablo mayor de San Pedro de Torredonjimeno obra de Diego Briones. Fuente: Luis Gómez López.


El antiguo retablo mayor de la iglesia de San Pedro de Torredonjimeno (destruido en la Guerra Civil Española), se ha venido atribuyendo hasta la fecha a la misma mano del tallista que realizó el retablo mayor del convento de Dominicas de la misma ciudad de Torredonjimeno, Pedro Cano de la Vega[1], entallador vecino de Jaén en 1728.[2] Pero recientemente hemos podido documentar la obra a la gubia del tallista conquense afincando en Baeza, Diego Briones[3]. Aunque el retablo de las Dominicas presenta las lógicas similitudes estilísticas (como el uso de la columna salomónica por ser obras de un periodo coetáneo), el retablo de San Pedro va a ser el hasta ahora único trabajo documentado a Diego Briones en una localidad alejada del norte de la provincia de Jaén, donde como estudié en mi trabajo sobre Briones, fue muy fecundo en esta zona de la diócesis jiennense.

Durante al menos el año 1714, Diego Briones tuvo que realizar el desaparecido retablo mayor de la parroquia de San Pedro de Torredonjimeno. No hemos encontrado el contrato, pero sí una carta de pago y unos poderes fechados en abril y septiembre de 1715 para cobrar lo que se la adeudaba de la obra. Decimos que lo tuvo que realizar el año anterior porque para el 12 de noviembre de 1714 ya estaba finalizado he instalado en la iglesia porque en esa fecha se obliga el maestro dorador de la ciudad de Jaén, Luis de la Barrera para dorarlo. El jiennense volvería a trabajar en el estofado y dorado de un trabajo de Diego Briones en el de la iglesia de Santa María de Linares sobre 1720.

En Baeza, el 30 de abril de 1715, Diego Briones “vecino de esta ciudad de Baeza y maestro de escultor en ella” otorgó carta de pago ante el escribano Íñigo Messia de la Puerta[4] en la que declaró que recibió en nombre del Rey y en “su real nombre de don Diego de Torres y Rincón vecino de la villa de Mestanza como arrendador que es de los bienes y rentas de la encomienda de la Peña de Martos y por mano del licenciado don frey Antonio de Torres y Rincón de la Cruz de Calatrava, prior de la parroquial del señor San Pedro de la villa de la Torredonjimeno como su poderista” 1.412 reales y 6 maravedíes y medio de vellón.

Era la cuarta y última entrega de los 4.236 reales y 20 maravedíes que se habían mandado pagar con fecha del 3 de marzo del mismo año en Madrid de las rentas y producto de la encomienda de la Peña de Martos de los 11.000 reales en “que se me remató la obra del retablo en blanco que hice y he puesto en dicha iglesia de Sr. San Pedro de dicha villa de Torredonjimeno”.

Debemos advertir las circunstancias especiales de la villa de Torredonjimeno a la hora de entender ciertos aspectos sobre la administración eclesiástica reflejadas en estas escrituras. Torredonjimeno fue una de las villas que perteneció a la Encomienda de la Peña de Martos (además de Jamilena, Higuera de Calatrava y Santiago de Calatrava) en el llamado Partido de Andalucía, un territorio de señorío eclesiástico que dependía para su administración de la Orden Militar de Calatrava.  En la Edad Media, las Órdenes Militares tuvieron una jurisdicción importante sobre los territorios que controlaban, sin embargo, en la Edad Moderna los Reyes Católicos dejarían obsoletas estas órdenes militares nombrándose el rey D. Fernando de Aragón “El Católico” como Gran Maestre de las Órdenes (y con él sus sucesores), perdiendo las Órdenes Militares sus poderes.

Por este motivo, las poblaciones comenzaron a segregarse jurisdiccionalmente, dejando de pertenecer políticamente a la Encomienda de Martos y pasando a convertirse en villas de realengo (dependientes del rey), pero en el ámbito religioso sí continuaron dependiendo de las Órdenes Religiosas, en este caso a la Orden de Calatrava. Por ello, la Orden seguiría nombrando a los curas de estas villas, razón por la que el prior era denominado como “frey” en lugar de “fray” y el otorgante que pagaba era el arrendador de los bienes y rentas de la Encomienda de Martos en nombre del rey.[5]

Tras esta carta de pago, aparecen nuevos documentos en referencia a este trabajo tosiriano. Sobre el pago del retablo encontramos un poder otorgado el 3 de septiembre de 1715. Dio poderes a D. Luis Pedro Otaño de la Cueva vecino de la villa de Madrid para que en su nombre “pueda haber, resolver y cobrar judicial o extrajudicialmente de la mesa maestra del Consejo Real de las Órdenes o de quien la intervención hubiere para hacerles pagos de la mesa maestra de la villa de la Torredonjimeno y de las tesorerías de su majestad (Q. Dios. g) dos mil doscientos y cincuenta y seis reales de vellón los mismos que ha dicho otorgante se le están debiendo resto del retablo que hizo para la iglesia de San Pedro de dicha villa de Torredonjimeno”[6].

En esta ocasión pretendía cobrar 2.256 reales de vellón que aún se le debía. Pero por causas que desconocemos, el 25 de septiembre revocó este poder, cambiando a Luis Pedro de Otaño por el baezano Juan Navarro para que en su nombre cobrase esta nueva cantidad que se le seguía adeudando[7].

Como hemos apuntado, para el 12 de noviembre de 1714 el retablo ya estaba instalado en la tosiriana iglesia de San Pedro según se declara en las escrituras de contratación del dorado del retablo con Luis de la Barrera[8]. El dorador jiennense se obligó aquel día ante el escribano público de Torredonjimeno, D. Juan Francisco de Acuña junto a sus fiadores, los presbíteros tosirianos D. Francisco de la Cámara Grima, D. Jorge Alfonso Nieto y Calatayud y D. Juan Muñiz de las Parras a dorar el retablo que había tallado Diego Briones.

El licenciado frey Antonio de Torres y Rincón del hábito de Calatrava y prior de dicha parroquia de San Pedro pidió la fianza para emprender los trabajos que se tasaron en 11.000 reales. Los pagos a Luis de la Barrera se harían en tres pagos y plazos iguales de 3.666 reales y 22 maravedíes de vellón, dándosele la primera para dar comienzo del dorado, la segunda mediado el trabajo y la tercera y última cuando ya estuviese concluido y reconocido el trabajo por peritos que nombrase la iglesia.

A su vez se otorgó un poder en la que Luis de la Barrera daba poderes “al capitán de granaderos D. Luis Pedro Otano de la Cueva vecino de la [villa] de Porcuna, y residente en la villa y corte de Madrid” para que pidiera y cobrase los 11.000 reales que se había tasado la obra de dorado del retablo ante el rey y su Real Consejo de las Órdenes[9].

De esta desaparecida obra contamos con la descripción realizada a través de fotografías por la profesora Ulierte Vázquez en su Retablo en Jaén:

“Tan sólo he logrado encontrar una antigua fotografía del [retablo] mayor. Se trataba de una estructura piramidal en que cuatro columnas salomónicas, esbeltas, ornadas con acantos, y de orden colosal, dividían el piso, único, en tres calles, ocupadas por nichos planos con esculturas. El de la calle central, más ancha, lo ornaba la erguida figura de San Pedro revestido de pontifical sobre el templete del manifestador que invadía el banco. Un ático de extremada altura con calle única entre columnas salomónicas ocupada por el Crucificado, remataba el retablo uniéndose a los jarrones extremos por medio de cartones muy calados de enrollados cardos. Amplia decoración vegetal en lugares concentrados completaba la obra”.[10]

ANEXO-TRANSCIPCION

1714, 12 de noviembre. Poder para dorar el retablo mayor de la iglesia de San Pedro de Torredonjimeno por el dorador Luis de la Barrera. Archivo Histórico Provincial de Jaén, Protocolos Notariales (Torredonjimeno), legajo 10.305, Pedro Antonio de Guzmán (1706-1708) que contiene al escribano Juan Francisco de Acuña (1709-1715), fol. 33r-33v.

“Poder D. Luis Pedro Otano de la Cueva contra Luis de la Barrera.

Sepan cuantos esta escritura de poder vieren como Luis de la Barrera […] dorador de la ciudad de Jaén estando al presente en esta villa de la Torredonjimeno que doy y otorgo mi poder cumplido bastante el que de derecho se requiere y más pueda y debe valer al capitán de granaderos de Luis Pedro Otano de la Cueva vecino de la de Porcuna, y residente en la villa y corte de Madrid para que en mi nombre y representando mi persona y como yo mismo pudiera hacerla presente siendo parezca  ante su majestad (que Dios guarde) y señores de su real consejo de las órdenes y donde más lo deba hacer y pida demande y cobre de la persona o personas que lo debieren pagar, y se librase, once mil reales de vellón, la misma cantidad en que se me ha rematado la obra de dorado del retablo nuevo que se ha hecho en la iglesia parroquial de señor san pedro de esta villa, cuya cantidad debe percibir en tres plazos y pagas y cuales a tres mil seiscientos sesenta y seis reales y veinte y dos maravedíes cada una, la primera de pronto, luego que de principio a dicha obra, segunda ejecutada la mitad y la tercera y última concluida, vista y reconocida por los peritos que se nombrasen para si estuviese o no conforme a arte en conformidad de mi postura y sus condiciones y del que así cobrase por dicha razón de y otorgue carta de pago, finiquitos y los demás instrumentos y recados que conviniesen, y si la paga no fuese ante escribano que de ella de fe renuncie las leyes de la entrega prueba excepción de la nonumerata pecunia y demás del caso como en ellas en cada una se contiene y […] ello desde ahora para entonces lo apruebo y ratifico sin reserva y con alguna, si para los referidos….

En la villa de la Torredonjimeno a doce días del mes de noviembre de mil setecientos y catorce años siendo testigos Cristóbal de la Cámara, Bartolomé Pérez y Pedro Fernández Alcázar.

[rúbricas]

Luis de la Barrera.

Ante mi Luan Francisco de Acuña”.

 



1715, 30 de abril. Carta de pago de la hechura del retablo de la iglesia de San Pedro de Torredonjimeno por Diego Briones. Archivo Municipal de Baeza, protocolos notariales de Baeza, escribano Íñigo Messia de la Puerta, años 1716-1719, sala 3, estante 6, nº 159. Fol. 37r-37v.

“[fol. 35r]Carta de pago don Diego Briones a favor de su majestad.

Sépase por esta escritura de carta de pago vieren como yo don Diego Briones vecino de esta ciudad de Baeza y maestro de escultor en ella a que doy fe conozco: otorgo que recibo de su majestad que Dios guarde en su real nombre de don Diego de Torres y Rincón vecino de la villa de Mestanza como arrendador que es de los bienes y rentas de la encomienda de la peña de Martos y por mano del licenciado don frey Antonio de Torres y Rincón de la cruz de Calatrava prior de la parroquial del señor San Pedro de la villa de la Torredonjimeno como su poderista un mil cuatrocientos doce reales y seis maravedís y medio del vellón la misma cantidad que por libramiento del R. D. Alonso de Torralba […] de dicha orden del concejo de su majestad en el real de las tres  militares ordenes juez privativo en virtud del real cédula para conocer de todos los negocios [borrado] reparos y ornamentos [borrado] [fol. 35v] del territorio y jurisdicción de dichas órdenes refrendado de D. Juan de la Torre su fecha en Madrid a tres de marzo pasado de este presente año en que se le manda pagar al otorgante de las rentas y producto de dicha encomienda y de la tercera y última paga de los cuatro mil doscientos treinta y seis reales y veinte maravedíes que se le prorratearan a dicha encomienda y por cuenta de los once mil reales que se me remató la obra del retablo en blanco que hice y he puesto en dicha iglesia de sr. San Pedro de dicha villa de Torredonjimeno todo ello en la conformidad de dicho ¿libranza? que original con traslado de la escritura cual entrego a la parte del dicho don Diego de Torres y Rincón para guarda de su derecho y de dicha cantidad que ha de recibir por las razones expresadas me doy por satisfecho y contento y entregado a mi voluntad sobre que renuncio las leyes de la entrega […] del real […] numerata pecunia y demás [fol. 36r] del caso como en ellas y en cada una de ellas se contiene y de lo dichos un mil cuatrocientos y doce reales y seis maravedíes y medio otorgo carta de pago tan bastante y cumplido como al caso convenga a favor del dicho don Diego de Torres y Rincón.

[…] otro la presente ante el presente escribano público y testigos en la ciudad de Baeza a treinta días del mes de abril de mil setecientos y quince años siendo testigos d. Francisco de Baltodano, Don Rodrigo Marín de Camera y don Francisco Álvarez de […] y […] de Baeza.

[Rúbricas]

Diego de Briones.

Ante mi Íñigo Messia de la Puerta”.

 




[1] Es curioso que el hallazgo de la escritura del retablo para las dominicas y su correspondiente estudio solo sea citado por Mercedes Inmaculada Moreno Martel (MORENO, 2016, pág. 32) [consultado en http://tauja.ujaen.es/jspui/handle/10953.1/3340 el día 24/05/2020]. La escritura fue otorgada el 30 de julio de 1728 ante el escribano de Torredonjimeno Martín Vicente Royo (1726-1728). [AHPJ, Sección Protocolos Notariales Torredonjimeno, legajo 10484].

[3] LENDÍNEZ PADILLA, J.P. (2021): «La talla sacra en la ciudad de Baeza durante el siglo XVIII (I): Diego Briones y Juan de Arias». Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 223, pp. 103-141.

[4] AHMB, Sección Protocolos Notariales Baeza, escribano Íñigo Messia de la Puerta, años 1716-1719, sala 3, estante 6, nº 159, fol. 37r-37v.

[5] ILLANA LÓPEZ, F. J (2019): «La desmembración del territorio de la encomienda calatrava de Martos: jurisdicciones y villazgos en el Partido de Andalucía en la segunda mitad del siglo XVI». En GARCÍA GUERRA, E., LINARES GONZÁLEZ, H. y PERRUCA GRACIA, M. (eds.), (eds.): De la nobleza y la caballería. Privilegio, poder y servicio en la articulación de la sociedad moderna, ss. XVI-XVII. New Digital Press, Palermo, 2019, pp. 375-406.

[6] AHMB, Sección Protocolos Notariales Baeza, escribano Íñigo Messia de la Puerta (1716-1719), sala 3, estante 6, nº 159, fol. 69r-70r.

[7] AHMB, Sección Protocolos Notariales Baeza, escribano Íñigo Messia de la Puerta (1716-1719), sala 3, estante 6, nº 159, fol. 96r-96v.

[8] AHPJ, Sección Protocolos Notariales Torredonjimeno, Pedro Antonio de Guzmán (1706-1708) que contiene al escribano Juan Francisco de Acuña (1709-1715), legajo 10305, fol. 34r-34v.

[9] AHPJ, Sección Protocolos Notariales Torredonjimeno, Pedro Antonio de Guzmán (1706-1708) que contiene al escribano Juan Francisco de Acuña (1709-1715), legajo 10305, fol. 33r-33v.

[10] ULIERTE VÁZQUEZ, M. L. (1986): El Retablo en Jaén (1580-1800). Jaén, Concejalía de Cultura de Excmo. Ayuntamiento de Jaén, pp. 159.