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jueves, 22 de julio de 2021

LA TALLA SACRA EN LA CIUDAD DE BAEZA DURANTE EL SIGLO XVIII (I): DIEGO BRIONES Y JUAN DE ARIAS. Boletín del Instituto de Estudios Gienneneses, nº 223 (2021).


 

Nunca fue un sueño, nunca fue un objetivo, pero lo que si es: una gran satisfacción que mi labor investigadora y divulgadora salga y comience (porque me gustaría repetir más) en la considerada revista cultural de investigación, no sé si con más solera, pero si las más valorada de las que tratan la cultura y la historia en la provincia de Jaén: El Boletín del Instituto de Estudios Gienneses.

Hecho la vista atrás, rumiando las intenciones, el por qué comencé a investigar y a día de hoy no salgo de mi asombro. Solo quería hablar de Semana Santa, quizás contar la de mi pueblo de la que nadie se interesaba. La verdad, no es abundante el interés histórico por mi pueblo, como siempre digo, la historia (como casi todo) nos deja de lado como esas carreteras que siguen siendo nudo de Andalucía, pero donde ya pocos paran.

Este “logro” se lo dedico a los que me insistíais que fuese más allá, a los que no me encasillara, aunque este primer trabajo, tenga muchos matices del sector que a mi más me apasiona y se me da bien, o por lo menos es de lo que más intento aprender. También se lo dedico a los que con vuestras criticas constructivas, a veces dolorosas, a veces entendidas me habéis hecho crecer, y lo que aun me queda por avanzar si algún día la vida me dice para y cambia de camino. Os juro, que estuve algunos meses sin poder enfrentarme al ordenador después de la paliza que me supuso escribir la base de este trabajo.

En mi primera incursión, hablo de arte religioso y de sus artistas. Un buen día investigando cofradías de Bailén me comunicó Juanjo Villar Lijarcio que entre el libro de actas de la cofradía de la Soledad que existe en el Archivo Municipal de Bailén y que yo había fotografiado, había unos apuntes sobre el encargo de una imagen en el siglo XVIII a un tal Francisco Briones. Ahí comenzó este trabajo, de un extenso estudio, ya que esta es la primera parte del artículo.

Como pasa en la actualidad, como no sabia quien era ese Francisco Briones, la primera búsqueda fue por internet, la que me descubrió, que efectivamente, había un escultor dieciochesco en la provincia, de Baeza, llamado así. Incluso me despertó ese interés turístico provincial, llevándome a conocer su retablo de Cabra del Santo Cristo.

El simple interés por encontrar algo más sobre ese encargo de imaginería me llevó al Archivo Municipal de Baeza, que tiene la particularidad (junto a Úbeda) de conservar los protocolos notariales de la ciudad. Allí, con la enorme generosidad y tal vez el mejor trato que he recibido en un archivo (que en casi todos ha sido genial), conocí a su archivera, María José Calvo Rentero, que siempre se prestó con una gran profesionalidad a ayudarme en lo que necesitaba. No encontré nada sobre el apunte del archivo bailenense (tengo la teoría que encargos de imaginería en la provincia de Jaén en aquel periodo, pocos se harían con escritura pública), pero si comencé a encontrar noticias de aquellos Briones que curiosamente no estaban publicadas, con lo que ha sido consultado ese archivo y la de libros que han salido de él, sobre todo por investigadores locales.

Así comenzó una historia que pretendía tan solo utilizar para mi trabajo bailenense, pero que poco a poco fue llenando mi alma de un interés mayor: escribir una monografía sobre los Briones para publicarlo ¿dónde?. El Boletín de IEG, era el lugar idóneo. Y así obré, creé un relato documental de esta familia de tallistas que me llevó a peinar todos los protocolos baezanos que se conservan del siglo XVIII y parte del XIX, y algunos de finales del XVII.

El trabajo comenzó en febrero del 2019 y prácticamente terminó tres años después, aunque en esto nunca se termina. Pero la labor no solo se limitó a Baeza, porque había que seguirles la pista por toda la provincia, sobre todo por el norte para poder presentar lo que Dios mediante será todo el estudio.

Por su amplitud, y las normas del BIEG, tuve que hacerlo en dos partes, y al obrar así, vi que podía ampliar el abanico de posibilidades, y como los Briones no estuvieron solos en Baeza, decidí crear un estudio dedicado a los maestros de la talla establecidos en Baeza durante aquella centuria. Por ello, en esta parte se estudia la figura del patriarca de los Briones, un conquense llamado Diego Briones del que incluso he llegado a encontrar muchos de sus descendientes residentes en mi pueblo (también he terminado por hacerme genealogista), porque creo que se ha demostrado con creces que son introductores principales del apellido en la comarca norte jiennense. De él he elaborado la historia familiar más completa que he podido, he contado lo que sobre él ya se había escrito y se conocía, más las nuevas aportaciones sobre su trabajo que he descubierto como fue su trabajo en el retablo de la Trinitarias de Andújar y el retablo mayor de San Pedro en Torredonjimeno.

En definitiva, en esta primera parte, he intentado divulgar la historia del que sería uno de los principales padres de gran parte del trabajo escultórico jiennense para iglesias y cofradías del XVIII. Porque después vinieron sus hijos, nietos y bisnietos, pero eso será para la segunda parte, Dios mediante. En esta primera parte, también culmino tratando a un maestro tallista y sobre todo yesero de la época del que pude encontrar un contrato de su desaparecido camarín para la Virgen del Alcázar, Patrona de Baeza, para su desaparecida iglesia colegiata. Por ello, decidí incluirlo recopilando lo que sobre él había. Es curioso, los pocos datos o casi nulos de su persona en los archivos baezanos, aunque las fuentes que lo han estudiado nos apunten su naturaleza baezana en sus pocos trabajos documentados. En los protocolos admito que se me ha podido escapar algún dato, pero resulta sorprendente que no los hallara en los padrones de vecinos. Tal vez Juan de Arias fuese el padre de dos niños que fueron bautizados en la iglesia de San Pablo en 1723 y 1724. Así consta de las partidas de bautismo de Juan Antonio, hijo de Juan de Arias y de Francisca Javiera de Higueras, que nació el 15 de enero de 1723 y fue bautizado el día 20 y que vivían en la calle Merced. El 14 de febrero de 1724 nació Isabel María Valentina Javiera, hija también de este Juan de Arias y Francisca Javiera Higueras residentes en la calle Merced, siendo bautizada el día 3 de marzo. Estos datos no aparecen en el artículo, porque lo encontré después de enviarlo al consejo de edición del boletín, pero aprovechado esta entrada, los comparto para su mayor difusión, aunque no podamos certificar que este Juan de Arias se trate de nuestro artista. Por cierto, desde aquí las gracias al párroco de San Pablo de Baeza que me dejó consultar los libros sacramentales de la parroquia, previa autorización del obispado.

Con ello les dejo, si así lo desean este primer trabajo sobre, como siempre digo, la aún muy incompleta historia sobre los maestros tallistas o escultores de los siglos dorados del arte en la provincia de Jaén, al que he añadido, un ramillete de diversas fotografías antiguas, muchas de ellas muy desconocidas para el gran público, tanto de algunos trabajos de los que hablamos como de otros que creo que pudieron salir de las gubias de estos, desde hoy cada vez menos, olvidados “arquitectos de retablos”.

En este enlace podrán descargarlo de Academia.edu. Además, les dejo inserto el pdf para una mayor facilidad de descarga.

lunes, 12 de julio de 2021

LA BANDA MUNICIPAL, D. MIGUEL MARTÍNEZ PLAZA Y UNA ASOCIACIÓN FILARMÓNICA FINANCIADA POR EDUARDO BONAPLATA DURANTE EL “SEXENIO REVOLUCIONARIO” (Programa de fiestas de Bailén 2021).

 




En un nuevo mes de julio, la vida debería, o eso quisiéramos, estar anunciándonos la inminente llegada de las Fiestas de Bailén de 2021. Pero como todos ya sabemos, la pandemia del Coronavirus sigue empeñada en trastocarnos todo lo que nos era cotidiano, y por ello, por segundo año, no tendremos las fiestas como las dejamos en aquel mes de julio de 2019. Aunque por un lado se nos habla aún de cifras y un panorama preocupante, lo cierto es que la vacunación esta haciendo que muchas cosas vuelvan a poder, por lo menos, a celebrarse con ciertas diferencias.

El ayuntamiento y su concejalía de festejos así lo están intentando, y por ello no han querido dejar de seguir publicando el que ya se ha bautizado como el “libro de fiestas”, porque en mis 39 años siempre he escuchado: “ya ha salido el programa”. Y una vez más vuelvo a decir: que hacen bien, porque esta publicación es algo más que un simple programa de festejos y actividades, incluso para algunos su única fuente de datos para descubrir la historia. En fin, pues un año mas he participado en el Programa de Fiestas de las semi-fiestas de 2021. Este año, por lo menos, algo más de actividades se podrán anunciar, aunque no veamos venir a los soldaos llenando el centro de Bailén con los sones de las cornetas y tambores de su banda de guerra un 18 de julio más.

Quien me conoce, sabe lo que me gusta este tipo de estilo musical, más desde que se adaptaron al estilo actual evolucionado por el mundo de la Semana Santa Sevillana. Escuchar marchas de la Tres Caídas de Triana o Las Cigarreras el 20 de julio en la puerta de Piñero tras la Capitana y Generala, es algo que la verdad, pensaba que no vería, y llegó. Antaño sonarían las prestigiosas bandas de música, sobre todo la que dirigía D. Pedro Gámez Laserna, que ojalá, algún día, algunos de estos nuevos desempolvadores de antiguas partituras de Andalucía nos revelasen alguna marcha del maestro de Jódar dedicada a la Virgen de Zocueca que durante tantos años acompañó hasta que se fuera a Sevilla y la Macarena lo hiciese eterno.

Música en las fiestas, música que también viene aportando la banda que por costumbre siempre será la municipal. Son santo y seña de la celebración sus conciertos en la calle Real o acompañamientos con la corporación municipal tocando “Bailén” del maestro Emilio Cebrián, al que por fin se le hizo justicia y se le dio una calle en el pueblo al que dedicó una de las marchas militares más famosas del mundo, o por lo menos en la cultura española. En mi nuevo artículo he hablado de la banda municipal, y termino con un mismo deseo, o más que eso, simplemente informado (más que justificados) de un detalle que no estaría de más (con errata, incluida, es Miguel no Manuel Martínez Plaza), pidiendo si tiene a bien las correspondientes competencias para realizarlo, algún homenaje a uno de los protagonistas del estudio, donde se detalla la importancia que tuvo en el origen musical y su banda en la ciudad de Bailén, D. Miguel Martínez Plaza.

Este año le he dedicado mi atención, por casualidad, a una de las personalidades de la historia de Bailén, un poderoso industrial de origen francés, catalán y madrileño que se afincó en Bailén atraído por la fiebre de la minería del siglo XIX, D. Eduardo Bonaplata y Roura. Una escritura notarial para un préstamo del rico empresario a un grupo de músicos para crear en pleno 1869 una banda filarmónica de música me llevó a buscar el contexto y reescribir desde mi perspectiva el origen de las bandas de música en Bailén. Así podremos conocer a través de una revisión de las fuentes primarias el origen de la banda en 1864, cómo la política afectó en ella con la revolución “La Gloriosa” de septiembre de 1868 en la que fue destituido el primer director de la banda de música de Bailén. Cómo esto lo pudo llevar, arrastrando de un número de sus músicos a crear una banda independiente, una banda filarmónica, pidiéndole prestado a Bonaplata el dinero para adquirir los instrumentos que no se podían permitir comprar visto el oficio de muchos de ellos, simples y humildes trabajadores de la época. Todos los que habían escrito sobre el origen de la banda (Matías de Haro y Paco Linares que me conste) no pudieron decirnos ningún nombre de aquellos primeros músicos, y gracias a este documento conoceremos a algunos de aquellos instrumentistas. Y la historia culminará con una reseña de la vida de Miguel Martínez Plaza, que volvió a dirigirla hasta su muerte e incluso como pudo ser el organista del añorado órgano de la iglesia perdido tras su destrucción (otra vez la política siendo la protagonista de la historia) en 1936. Sirva esta nueva micro-historia local en homenaje de un baezano que dejó su vida en transmitir a Bailén el lenguaje universal más bello de la creación: la música. El artículo como siempre aporta siempre pequeños y a la vez interesantes nuevos datos, nuevas historias dentro la historia, en aquella primera etapa musical bailenense de casi 30 años de camino reflejado en los cambios sociales acontecidos.

En este enlace podrán descargar el artículo en academia.edu.

Aunque aquí también les dejo adjunto el artículo para mayor facilidad de descarga de los usuarios que les interese su lectura.

Para terminar, como siempre por motivos de espacio, me tuve que dejar lo importante, el texto original de donde surge la historia, por ello les dejo la transcripción de la escritura notarial de préstamo y fundación de la Sociedad filarmónica financiada por Eduardo Bonaplata y dirigida por Miguel Martínez Plaza, el maestro de música en el origen de las bandas de música en Bailén… y tal como termino en mi artículo… Bailén le tiene dedicada muchas calles a personajes, circunstancias históricas y lugares que bueno… cada uno le dará el valor a si se lo merecen o no. Por ejemplo, en el mundo de la música está la calle Alfredo Kraus, ¿se la merece? No digo que no, pero seguramente no sabía ni que existía Bailén, pero Miguel Martínez Plaza hizo más por la música y Bailén, dicho queda. Hay que homenajear a los nuestros primero, a los que estuvieron en primera fila en la dura lucha del engrandecimiento de Bailén. Por cierto, hasta el último momento te vas encontrando fallos, y hay una nueva errata. En la nota 14 pone AMD, y debería poner AMB.












ANEXO-TRANSCRIPCIONES

AHPJ, Sección Protocolos notariales Bailén, legajo 23.326, escribano Antonio Morillas, fol. 710r-714v.

“[fol. 710r] Don Miguel Martínez y consortes obligación a don Eduardo Bonaplata

Número ciento cincuenta

En la ciudad de Bailén a treinta y uno de mayo de mil ochocientos sesenta y nueve ante mi Antonio Morillas Notario Público de esta ciudad del colegio de Granada y testigos que se expresarán comparecieron de una parte Don Miguel Martínez Plaza, maestro de música de 24 años de edad de estado soltero; Cristóbal Miguel Pérez, ejercicio [oficio] del campo de 48 años de edad de estado casado. José de Pradas Muñoz, ejercicio cortador de carnes [carnicero] de 25 años de edad de estado casado por sí y en representación de sus hermanos Antonio de Pradas Muñoz, del mismo ejercicio de 22 años de edad de estado soltero, Manuel de Pradas Muñoz, del propio ejercicio y estado de 19 años de edad los cuales están presentes. Francisco Vila Sisternes, ejercicio albardonero de 25 años de edad de estado casado por sí y en representación de José Molino Vila de 18 años de edad, estado soltero ejercicio minero que también está presente. Pedro Arance de Mora, ejercicio corredor de aceite de 40 años de edad de estado casado, en representación de su hijo Miguel Arance Jurado. Pedro Zapata Moreno, ejercicio cortador de carnes de 56 años de edad de estado viudo en representación de su hijo Salvador [Zapata] y de su sobrino Juan Antonio Zapata. Antonio Escalzo de la Torre, ejercicio labrador de 26 años estado casado. Dolores Cabrera Durillo, de estado viuda en representación de sus menores hijos Sebastián y Francisco Roa Cabrera. José Cedrón Carmona, ejercicio cortador de carne de 29 años de edad de estado casado. Francisco Mora García, ejercicio zapatero de estado casado de 35 años de edad en representación de su hijo Felipe de Mora. Juan Álvarez Gallego, ejercicio carpintero de 50 años de edad, estado casado, en representación de sus hijos Antonio y José Álvarez. Dolores Rodríguez Cárdenas, de estado viuda de 40 años de edad como madre tutora y curadora de su menor hijo Juan Puche Rodríguez. Javier Soler Abad, ejercicio minero de 22 años de edad de estado soltero. Juan Molina Comino, ejercicio del campo de 59 años de edad, estado casado en representación de su hijo Rafael Molina. José Barahona Benavente, ejercicio del campo de 42 años de edad, de estado casado en representación de su hijo Tomás Barahona. Antonio Escalzo de la Torre, en representación de Miguel Rodríguez ejercicio Zapatero. Francisco García Villanueva ejercicio pastor de 66 años de edad, estado casado como padre de Juan García Moreno. Francisco García Palomino ejercicio del campo de 50 años de edad, estado casado en representación de su hijo Santiago García, y Juan Beltrán Quero, ejercicio Zapatero de 25 años de edad, de estado casado y de la otra don Eduardo Bonaplata y Roura de Estado Casado propietario de 41 años de edad todos vecinos de esta ciudad de cuya vecindad y ejercicios yo el notario doy fe así como de que aseguran hallarse todos en el pleno goce de los derechos civiles con capacidad legal para otorgar esta escritura de obligación y por  los primeros se expuso: Que deseosos de organizar una Sociedad Filarmónica en esta ciudad faltabales (sic) solo tener instrumentos para el efecto, puesto que ya la mayor parte de los comparecientes habían ejercido y tenían los conocimientos necesarios [fol. 712r] para dedicarse a la música, lo cual no podían hacer por carecer de instrumentos y de medios para obtenerlos; que con este motivo se habían acercado a ver Eduardo Bonaplata para que les facilitase se los fondos necesarios para la compra quien había accedido a su pretensión  dando frente a la fábrica de instrumentos de música de Madrid para que les facilitasen los que fueren necesarios pero antes de esto habrían de otorgar escritura constitutiva de sociedad y obligación de pago de la cantidad que adelantase con este objeto.  Que desde luego habían conferenciado sobre el particular y fijada las condiciones siguientes:

Primera. Todos los comprendidos en esta escritura [fol. 712v] excepto el señor Bonaplata forman Sociedad Filarmónica que dirigirá el profesor don Miguel Martínez Plaza y su duración será por termino indefinido, pero no podrá disolverse hasta pasado tres años que finarán en el día 31 de mayo de 1872 obligándose todos a concurrir diariamente a la Academia para la instrucción y principalmente el maestro Don Miguel Martínez se obliga a no faltar a dicha Academia.

Segunda.  Que todos los componentes y demás que pueda haber se obliguen en la forma más solemne a pagar al Don Eduardo Bonaplata la cantidad que ha de cantase cuyo pago ejecutarán con los productos de la música en el término de los 3 años que quedan Expresadas para cuyo fin todo cuánto se recaudase ingresará en poder del depositario que ese nombre.

Tercera.  Si al vencimiento de los expresados tres [fol. 713r] años no hubiese producido la música lo bastante para el pago al señor Bonaplata de la cantidad que faltare se practicará un prorrateo entre todos los comparecientes y cada cual será obligado a pagar la cantidad que le corresponda más, sin perjuicio el Don Eduardo Bonaplata podrá dirigir su acción contra cualquiera de los otorgantes para el cobro de lo que se le adeude.

Y estando conformes todos los comparecientes en las condiciones que anteceden libre y espontáneamente cada cual en la representación que tiene y por aquellos que puedan nuevamente entrar por quienes prestan causion en forma otorgan:  Que forman la expresada sociedad Filarmónica y se obligan a guardar y cumplir las condiciones que quedan consignadas en esta escritura [fol. 713v] y a pagar al don Eduardo  Bonaplata y Roura la cantidad que adelantase en los términos que quedan consignados en cuyo pago serán puntuales porque no siéndolo quiero ser ejecutados a su cumplimiento.  El don Eduardo Bonaplata y Roura enterado de esta escritura libre y espontáneamente dijo:  La acepta en su favor en todas sus partes.  De común acuerdo señalan esta ciudad para el cumplimiento de este contrato y oír en ella todos los autos y notificaciones a que pueda dar lugar.

Y yo el notario hice saber a los otorgantes que pueden establecer réditos por la cantidad que adelante el señor Bonaplata sin sujeción a tasa legal y enterados manifestaron que en el presente contrato no interviene réditos algunos.  Así lo otorgan y firman [fol. 714r] los que saben y por los que no lo hacen a sus ruegos los testigos que son presentes don Baltasar García y don Juan Cubertas vecinos de esta ciudad los cuales manifestaron no tener impedimento legal para serlo,  a quiénes y otorgantes adverti de su derecho para leer por si está escritura sí oírmela leer y habiendo optado por este último medio lo hice yo el notario en voz clara inteligible y enterados la aprueban y ratifican en todas sus partes de todo lo cual y de que conozco a los otorgantes y  testigos doy fe.

[rúbricas]

Miguel Martínez, José de Pradas, Manuel de Pradas, Gabriel Soler, Juan García, Miguel Arance, Rafael Molina [fol. 714v], Diego García, Cristóbal Miguel Pérez, José Barahona, Sebastián Roa, Manuel Merino, Juan Puche, Juan Álvarez, Juan Beltrán, Francisco Mora, Pedro Arance, Francisco Vila, Juan Huertas. Testigo Baltasar García. Testigo Juan Cubertas.

Ante mi Antonio Morillas

***

AMB, caja 61, Acta 25 de junio de 1864, fol. 54v-55r.

4- Considerando el Ayuntamiento que la importancia de esta ciudad, exige ya la creación de una música marcial,  que   solemnice  las funciones públicas que se celebran y amenice los ratos de distracción y ocio de estos vecinos, acuerda,  autorizar al señor Don Manuel Genaro Rentero,  alcalde presidente de esta municipalidad,  para contratar por 2 años y medio,  que empezarán a contarse desde primero de julio próximo,  a don Miguel Martínez,  vecino de la ciudad de Baeza, como director de dicha orquesta abonándosele  por su servicio diez reales diarios;  siendo de su obligación la enseñanza gratuita de los jóvenes Que se destinen para ella,  y lo demás que se le prescriba en el reglamento que con su acuerdo a de formar dicho señor alcalde,  a fin de que haciéndose mérito de él,  en la escritura que han de otorgar,  pueda exigirse a ambas partes el puntual cumplimiento de dicho contrato”.

***

AMB, caja 29 (desde 20 de junio de 1868 a 25 de diciembre de 1869), Acta 14 de octubre de 1868, fol. 97-97v.

Reunida la junta de gobierno de ella en la sala capitular bajo la presidencia del Sr. D. Francisco de la Chica para tratar de los asuntos concernientes a esta localidad y a el afianzamiento de la causa nacional determinó lo siguiente:

La junta acuerda separar del destino de maestro de la música marcial de esta ciudad a D. Miguel Martínez y nombrar para su desempeño a D. Jorge Touceda, el cual hallándose presente y aceptado el cargo contrato con él el referido servicio bajo las condiciones siguientes:

1ª- Que este contrato ha de durar un año, y no habiendo despedida de una u otra parte con dos meses de anticipación se concederá prorrogado tácitamente por otro año más.

2ª- Que el sueldo que ha de disfrutar en el tiempo que desempeñe dicho destino ha de ser el de un escudo diario pagado por la junta o por la corporación municipal que le sustituya.

3ª- Que ha de ser obligado a enseñar gratuitamente a los jóvenes que deseen ingresar en la música y respondan con su buena conducta a la puntualidad en asistir a los ensayos y a los demás actos que les invite el maestro.

4ª- Será obligación del maestro asistir gratuitamente a las funciones públicas a que sea invitado por la corporación.

5ª- Lo será también a prestar su asistencia a cuantas funciones y actos sea invitado por particulares, erigiéndole en este caso la retribución en que previamente convenga bajo cuyas condiciones queda cerrado este contrato, obligándose tanto la junta como el sor. Touceda a su puntual y exacto cumplimiento en la parte que a cada cual corresponda. Y levanta la sesión la firman los Sres. de la junta e yo su secretario de que certifico. [rúbricas]”

 

lunes, 5 de julio de 2021

PABLO DE OLAVIDE Y BAILÉN



 

Tal día como hoy, pero del año 1767 quedó aprobado el Fuero de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena en tiempos de Carlos III. Gracias a esto, nacieron pueblos como La Carolina, Santa Elena, Carboneros, Guarromán (me gustaba más Guadarromán) o el Rumblar (entre otros), convirtiendo nuestro Santuario de Zocueca en su parroquia. Aquella empresa fue encomendada a D. Pablo de Olavide y Jauregui que fue el superintendente. De él nos contó el que fuese cronista oficial de Aldeaquemada, Carlos Sánchez-Batalla Martínez, que aquella empresa comenzó a forjarse en Bailén gracias a una serie de misivas escritas durante su estancia en esta villa, donde paró en su viaje hacia Sevilla donde iba a tomar posesión de su cargo como Asistente de la capital hispalense. El 18 de agosto de 1767 decidió comenzar la empresa en el convento de La Peñuela, un edificio religioso que se encontraba en despoblado donde hoy se levanta la ciudad de La Carolina. Estuvo en Bailén tres días donde envió 10 cartas que testimonian que en esta ciudad se comenzó a hacer realidad aquella ambiciosa colonización.

Tras una intensa vida azarosa, Pablo de Olavide pasará sus últimos días en Baeza de donde era su esposa Dª. Isabel de los Ríos, con la que no tuvo hijos. Pero allí vivieron los herederos de su patrimonio: Dª Tomasa de Arellano y Olavide, esposa del marqués de San Miguel de la Vega, D. Pedro Tomás de Acuña. Tomasa de Arellano dejó como universales herederos a sus sobrinos José María de Arellano y Eraso y Dª. María Romana de Arroquia y Olavide, que se casarían en 1806. Una de las hijas de este matrimonio fue Dª Teresa Arellano Arroquia que se casó con un importante terrateniente de Bailén, D. Pedro Soriano Marañón. Del matrimonio nació Bartolomé y Mariana Soriano Arellano, importantes propietarios de Bailén hasta comienzos del siglo XX donde ambos mueren sin descendencia directa.

Aunque hemos publicado que ambos fueron los últimos del linaje heredero del legado de Olavide, es algo que no podemos certificar porque en los testamentos de ambos hermanos se citan primos por parte de madre aun vivos en Rus, que habría que investigar, pero ese no es nuestro cometido.



Es curioso, que Bartolomé Soriano Arellano donó poco tiempo antes de quitarse la vida en 1907 al ayuntamiento de La Carolina importantes bienes heredados de sus ancestros pertenecientes a Olavide. Le dejó a la antigua capital de las Nuevas Poblaciones documentación de gran importancia y sobre todo el retrato más famoso que existe del superintendente, el que se tuvo que traer su madre Teresa Arellano a Bailén tras casarse con Pedro Soriano y que se custodió en su gran casona de la calle Real, el actual colegio Sagrado Corazón, timbrando aún su fachada el hidalgo escudo de los Soriano Aguilar.

Aunque he consultado multitud de documentos sobre la familia en Bailén, nunca había encontrado una referencia al legado de Olavide. Con todo esto, en conmemoración de esta fecha, tan solo quería aportar el hasta ahora único dato que me he encontrado de la pertenencia del cuadro a los antepasados de Bartolomé Soriano Arellano, como es la escritura e inventario de los bienes quedados a la muerte de su abuelo José Arellano otorgado en Baeza el 2 de mayo de 1860. En los primeros registros aportan sus bienes decorativos como eran sus cuadros, religiosos y familiares donde se destaca con el numero 7 “un retrato de D. Pablo en ciento veinte reales. 120”. Gracias a este documento también sabemos que existió un cuadro de Isabel de los Ríos, su mujer, del que desconocemos su paradero y si se conserva en la actualidad. Con el numero 10 figura en el inventario: “otro id. de la esposa de Olavide en treinta reales. 30”. Además, dejaba a sus herederos un cuadro del marqués de San Miguel, otro de D. Pablo Urbina y otro que cita como “de la madre de Urbina”, también señalan otro del presbítero francés que acompañó a Olavide; Antonie Reinard.




jueves, 6 de mayo de 2021

LA VIRGEN DE ZOCUECA "PATRONA DE BAILÉN" DESDE 1728...


 

En un nuevo aniversario de la Coronación Canónica de la patrona de Bailén, la Virgen de Zocueca les dejo con una muestra más de las historias que conforman su existencia. Y no es una página histórica cualquiera ya que trata del verdadero y único documento oficial de nombramiento de la Virgen de Zocueca como Patrona de Bailén. Aunque desde que se tiene constancia de la existencia de la devoción y culto por los bailenenses a la Virgen de Zocueca se la ha tratado como patrona, cuando surgió todo el “embrollo” de una copatrona cómo es Santa Gertrudis, este punto fue tratado sensiblemente en todas aquellas gestiones, para que no quedase ningún fleco suelto que pudiera traer conflictos en un futuro.

La figura determinante en toda esta historia fue el corregidor de la villa entre 1726 a 1731, D. Felipe de la Neve Castro Figueroa (1691-1731), el padre del más famoso fundador de la ciudad norteamericana de Los Ángeles, D. Felipe de Neve y Padilla (1727-1784). Fue el promotor de este extraño copatronato debido a la devoción familiar a esta santa benedictina. Este nombramiento fue promovido en cabildo municipal celebrado el 16 de noviembre de 1726, pero que no contó con la preceptiva autorización o licencia previa del Obispado.

Por ello, la autoridad diocesana enterada de la noticia de la proclamación de Santa Gertrudis como copatrona de la villa, por auto de 21 de agosto de 1728, obligó a subsanar y repetir este nombramiento patronal, lo que se verificó en cabildo extraordinario de 28 de septiembre de 1728, ya con la asistencia oficial del prior, curas, beneficiados y resto de eclesiásticos de la localidad (ver documentos nº 1 y 2). Durante esta sesión conjunta (municipal y parroquial) los asistentes advirtieron que, para nombrar a Santa Gertrudis como copatrona de la localidad, primero tenían que oficializar el patronazgo de Nuestra Señora de Zocueca pues, a pesar de ser reconocida como patrona principal de la villa de Bailén desde tiempo inmemorial, se habían revisado los archivos (municipal y parroquial) y no se pudo encontrar ningún instrumento en el que constara su nombramiento formal como patrona de la localidad.

En el voto celebrado en la iglesia de La Encarnación el 15 de mayo de 1681, la villa de Bailén hizo juramento solemne para celebrarse para siempre jamás por día de fiesta el día cinco de agosto de cada año de los venideros y ayunar su víspera, que es el día que la cofradía hace fiesta [...] a la Santísima Imagen de Nuestra Señora de Zocueca”. Cofradía, Ayuntamiento y Clero de Bailén dieron fe pública de este solemne juramento mediante acta notarial firmada el 23 de mayo de 1681, escritura pública que todavía conserva la parroquia de La Encarnación junto con otro ejemplar litúrgico, en pergamino y miniado, conocido como el “libro del voto”. Pero en aquel voto de 1681 nada se decía sobre nombramiento de la Virgen de Zocueca como patrona de Bailén. Aunque desde entonces la festividad del 5 de agosto siempre se había respetado como fiesta de guardar, de obligado cumplimiento para toda la villa, lo cierto es que oficialmente, desde un punto de vista estrictamente formal, nunca se había proclamado a la Virgen de Zocueca como patrona de Bailén.

Para evitar cualquier posible reparo por la falta “de nombramiento formal del patronato anticuado que Nuestra Señora de Zocueca tiene en esta villa”, en el cabildo extraordinario de 28 de septiembre de 1728 primero se confirmó y nombró a la Virgen de Zocueca como “patrona principal”, recibiendo y nombrando después a Santa Gertrudis Magna como “patrona menos principal” de la localidad, acordándose la celebración anual de su festividad (17 de noviembre) como memoria no obligatoria para el vecindario, lo que en la práctica significaba una fiesta religiosa a cargo del municipio, pero solo con la asistencia obligatoria de la corporación municipal.

En cabildo de 30 de octubre de 1728 se recibió, de manos del corregidor Felipe de la Neve, un despacho con el decreto episcopal que aprobada y proclamaba los nombramientos patronales de Nuestra Señora de Zocueca (5 de agosto) y Santa Gertrudis Magna (17 noviembre); decreto firmado por el Ilustrísimo Obispo de Jaén, don Rodrigo Marín y Rubio, dado en el Palacio Episcopal de Baeza el 2 de octubre de 1728 (ver documento nº 3).  Así que burocráticamente, oficialmente y con papeles en la mano, la Virgen de Zocueca es patrona de Bailén oficialmente desde el 28 de septiembre de 1728, aunque por costumbre inmemorial y sentimental ya lo venía siendo.

Bibliografía:

Lendínez Padilla, J. P; Villar Lijarcio. J. J. (2020): “El corregidor Felipe de la Neve, la rehabilitación de la iglesia de San Andrés y el patronazgo de Santa Gertrudis”. Locvber 4, pp. 42-95.




ANEXO-TRANSCRIPCIONES

Documento nº 1

1728, agosto, 21. Baeza (Jaén). El Obispo de Jaén otorga licencia al Ayuntamiento y Clero de Bailén para celebrar cabildo extraordinario de nombramiento de Santa Gertrudis Magna como compatrona de la villa, para su posterior validación diocesana conforme a derecho. Archivo Municipal de Bailén, Actas Capitulares, caja 20, decreto episcopal de 21/08/1728.

Don Rodrigo Marín y Rubio, por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Jaén, del Consejo de Su Majestad y su Predicador, etc.

Por cuanto se nos ha presentado por el caballero Corregidor y Villa de Bailén, que movidos de su grande devoción a la Gloriosa Virgen Santa Gertrudis la Magna están determinados a nombrarla por Compatrona de dicha villa con Nuestra Señora de Zocueca, que es la principal, y siendo preciso  que para esta nominación haya de concurrir también el Clero, [que] no puede hacerlo sin nuestra licencia: por las presentes la concedemos a el Prior, Curas, Beneficiados, y demás Eclesiásticos de nuestra Iglesia Parroquial de dicha villa, para que siendo convocados por dicho caballero Corregidor y Regidores concurran en las Casas de su Ayuntamiento a el Cabildo que ha de hacerse sobre la recepción y nominación de dicha Gloriosa Santa por Compatrona, en que con seria y madura reflexión deliberen en este asunto, expresando las circunstancias y requisitos con que se obligaren, y hecha la determinación se nos remitirá para que dando nuestra aprobación como Prelado de este Obispado tenga la validación necesaria conforme a derecho. Dado en Baeza a veinte y uno de agosto de mil setecientos veinte y ocho.

Rodrigo, Obispo de Jaén [rúbrica]

Por mandato de Su Ilustrísima Señoría, el Obispo mi Señor: don Joseph Miguel de Linares, secretario de cámara [rúbrica]”

Documento nº 2

1728, septiembre, 28. Bailén (Jaén). El Ayuntamiento de Bailén y el clero parroquial confirman el nombramiento de Nuestra Señora de Zocueca como patrona principal y de Santa Gertrudis Magna como compatrona de la villa. Se obligan a continuar guardando la vigilia y festividad del 5 de agosto en el Santuario de Nuestra Señora de Zocueca, que es fiesta en la villa desde tiempo inmemorial, así como a celebrar solemne función religiosa el día de Santa Gertrudis (17 de noviembre), memoria no obligatoria para el vecindario. Archivo Municipal de Bailén, Actas Capitulares, caja 20, cabildo de 28/09/1728.

En la villa de Bailén en veinte y ocho días del mes de septiembre de mil setecientos veinte y ocho, el Concejo, Justicia y Regimiento de esta villa, conviene a saber, los señores: Capitán de Caballos don Phelipe de la Neve Castro y Figueroa, Corregidor y Justicia Mayor de esta villa; Pablo Rentero Nájera, Alcalde ordinario; don Antonio de Costilla y Narváez, Alcaide del Castillo de esta villa; Pedro Godoy Tenorio, Alcalde ordinario; Andrés Díaz de la Coba, Alguacil mayor; don Juan Martín de Ruy Martín, Alférez mayor; Francisco Costilla, Diego Fernández Perales y Bartolomé García Calatrava, regidores; todos con voz y voto en este Ayuntamiento; y presente don Antonio Soriano, síndico personero; y juntos para tratar las cosas útiles a esta república y asistidos del Clero de esta villa, junto asimismo y con licencia del Ilustrísimo Señor don Rodrigo Marín y Rubio, Obispo de Jaén, su fecha en Baeza a veinte  y uno de agosto de este año, refrendada de don Joseph Miguel de Linares su secretario, que queda con este Ayuntamiento y fueron los señores: Doctor don Melchor Mendoza de Contreras Torres, Prior de la Parroquial de esta villa; el licenciado don Luis Álvarez Tenorio, Cura de ella; el licenciado don Alonso Docio, asimismo Cura de la Parroquial de esta villa; don Francisco Narváez, don Luis Barejón y don Luis de la Choza, beneficiados; don Andrés Ponce, don Salvador de Castilla y don Francisco Julián Soriano, clérigos in sacris; y don Francisco Molina, don Bartolomé de Gámez, don Francisco Fernández Perales, don Bartolomé Ponce, clérigos de menores; y otros vecinos de esta villa en representación del pueblo.

Y estando todos juntos en las Salas Capitulares de esta villa dijeron: que movidos de la gran devoción que han excitado los prodigios y beneficios que este común ha experimentado desde que en él se introdujo la devoción de la Gloriosa Santa Gertrudis la Magna, confiando en [que] la divina misericordia los continuará por la intercesión de esta Gloriosa Santa, así en lo espiritual como en lo temporal, y deseando alcanzar su benigna intercesión y obligarla con nuestro rendimiento, hemos resuelto generalmente confirmar el nombramiento que por esta villa se hizo el año pasado de mil setecientos veinte y seis, en que nombró a la dicha Gloriosa Santa por su compatrona, [junto] con Nuestra Señora de Zocueca que es la principal. Y habido faltado en el dicho nombramiento la concurrencia del venerable estado eclesiástico de esta villa, que con licencia del Ilustrísimo Señor Obispo de Jaén se halla presente; y habiendo notado que en esta villa no se halla nombramiento formal del patronato anticuado que Nuestra Señora de Zocueca tiene en esta villa, para subsanar el reparo que pueda ofrecerse no obstante su antigua posesión, por el presente la volvemos a nombrar y a recibir a la Gloriosísima Virgen María en su Imagen de Nuestra señora de Zocueca, titulada por nuestra principal patrona, suplicando rendidamente a Su Majestad se digne de recibirnos debajo de su protección y amparo; y asimismo nos obligamos y obligamos a este común [vecindario] a que continúe su devoción, expresándola en la vigilia que guardan de inmemorial tiempo a esta parte el día cuatro de agosto, víspera de Nuestra Señora de las Nieves, en cuyo día se celebra la fiesta en su Santuario y Ermita de Nuestra Señora de Zocueca, y se tiene en esta villa por día de fiesta.

Asimismo como dicho es, nombramos por nuestra compatrona a la Gloriosa Santa Gertrudis y celebrarla esta villa con la solemnidad correspondiente a su devoción el día diecisiete de noviembre de cada año. Y deseando que el dicho día se celebre por todo el común queremos y es nuestra voluntad nos obligue el precepto de oír misa en el [día 17 de noviembre], pero que no obligue guardarla sino que puedan [los vecinos] libremente, habiendo cumplido con la referida obligación [de oír misa], irse a sus trabajos el que quisiere y [el que] no quisiere concurrir a la solemnidad de aquel día, mediante a lo que se evitan los cargos de conciencia que pudieren ocurrir a la contravención de la fiesta; mediante cuyas piadosas diligencias confiamos en la infinita misericordia de Nuestro Señor, que aceptándolas en su divino agrado por los méritos de la Gloriosísima Virgen María Nuestra Señora en su Gloriosa Imagen de Zocueca y su Gloriosa Esposa Santa Gertrudis, nos concederá benigno el remedio de nuestras necesidades espirituales y temporales, para que con su divina gracia le sirvamos en esta vida y logremos en la eterna; y queda al cargo y cuidado de esta villa el que siempre por cualquier necesidad que se invocare la protección y amparo, así de Nuestra Señora de Zocueca como de [la] Señora Santa Gertrudis, en que se haya de hacer fiesta, rogativa o procesión u otra que se delibere, costear la fiesta que la dicha villa determinare. Y así lo acordaron y mandaron al presente escribano que saque testimonio de este acuerdo para pasarlo a las manos del dicho Ilustrísimo Señor don Rodrigo Marín Rubio, del Consejo de Su Majestad [el Rey] y su Predicador, Obispo de Jaén, suplicando a su Señoría Ilustrísima se sirva de confirmar los dichos nombramientos y obligaciones en el todo o en parte como su Señoría Ilustrísima fuere servido. Y lo firmaron sus mercedes. [Firmas y rúbricas]”

Documento nº 3

1728, octubre, 30. Bailén (Jaén). El Ayuntamiento de Bailén recibe despacho del Obispo de Jaén aprobando y proclamando los nombramientos patronales de Nuestra Señora de Zocueca (5 de agosto) y Santa Gertrudis Magna (17 noviembre). Se inserta ejecutoria original de 3 de octubre en la que se comunica decreto episcopal de 2 de octubre de 1728. Archivo Municipal de Bailén, Actas Capitulares, caja 20, cabildo de 30/10/1728.

En este Cabildo se dijo como, en virtud del acuerdo de cabildo de veintiocho de septiembre de este año, su merced el dicho Señor Corregidor pasó a la ciudad de Baeza con testimonio de dicho acuerdo y trajo despacho del Ilustrísimo Señor Obispo de la ciudad de Jaén para que se continúe la vigilia y fiesta de Nuestra Señora de Zocueca por patrona de esta villa y de [la] Señora Santa Gertrudis la Magna por su compatrona, y que en su día se oiga misa y después se trabaje como fue acordado. Y visto se mandó que por el presente escribano se pase a casa del Señor Prior de esta villa y le deje el dicho despecho para que se saque la copia que por él se manda y lo [de]vuelva y [se] ponga con este libro capitular.

[Se inserta ejecutoria original] Don Rodrigo Marín y Rubio, por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Jaén, del Consejo de Su Majestad y su Predicador, etc.

A todos los fieles cristianos vecinos y moradores de la Villa de Bailén de esta nuestra Diócesis, hacemos saber que, en vista de una representación y acuerdo de la Justicia y Regimiento de dicha Villa, hemos proveído un auto del tenor siguiente:

"En la Ciudad de Baeza a dos días del mes de octubre de mil setecientos y veinte y ocho años el Ilmo. Sr. don Rodrigo Marín y Rubio, mi Sr. Obispo de Jaén, del Consejo de Su Majestad y su Predicador, etc. Habiendo visto el testimonio antecedente, por el cual consta que junta en su Sala Capitular la Villa de Bailén compuesta del caballero Corregidor, Alcaldes y Regidores de ella, concurriendo también, convocados en consecuencia de Decreto y Licencia de su Señoría Ilustrísima, el Prior, Curas y demás Eclesiásticos de la Iglesia Parroquial de dicha Villa, y con asistencia de otras personas en representación del pueblo, teniendo presentes los beneficios que han recibido por intercesión de la Gloriosa Virgen Santa Gertrudis la Magna, desde que en dicha Villa se excitó su devoción y la eligieron por Patrona menos principal, y deseando obligarla más con su reconocimiento determinaron confirmar el nombramiento de tal Patrona que en el año pasado de mil setecientos y veintiséis años habían hecho, subsanando el defecto que entonces hubo de no concurrir para ello el venerable Estado Eclesiástico, y principalmente no haber obtenido la aprobación y licencia de su Señoría Ilustrísima como Prelado de esta Diócesis; y poniéndolo en efecto con seria y libre consideración, unánimes todos y conformes de su espontánea y deliberada voluntad, ratificaron el nombramiento de Patrona menos principal a la dicha Gloriosa Santa Gertrudis la Magna, obligándose por sí y por sus sucesores en sus Oficios y Casas, Familias y Pueblo, a quienes representan, a hacer fiesta a la dicha Santa en su día, que es el 17 de Noviembre, y oír Misa, quedando libres para el trabajo los que no quisieren o no pudieren asistir y concurrir a la dicha fiesta. Y respecto de que por antigua tradición tienen por Patrona principal a María Santísima Señora Nuestra en su Imagen de Nuestra Señora de Zocueca, que se venera extramuros de la dicha villa, con la obligación de guardar como festivo el día de su fiesta, que es el de Nuestra Señora de las Nieves, y ayunar su Vigilia, como siempre se ha practicado; y habiendo ahora registrado los archivos no se halla instrumento ni aprobación auténtica que lo compruebe, queriendo subsanar cualquier reparo que pueda ofrecerse, no obstante la antigua costumbre, con la misma seria reflexión y unánime consentimiento han deliberado revalidar, como con efecto revalidan, el dicho nombramiento de Patrona principal de dicha Villa a la Reina de los Ángeles María Santísima con el título de Nuestra Señora de Zocueca, obligándose de nuevo a guardar como festivo el día cinco de Agosto, en que se celebra, y ayunar su Vigilia, bajo la pena de pecado mortal, como más largamente consta del acuerdo capitular y su testimonio legalizado por Manuel Joseph Martínez Carmona, Escribano del Cabildo de dicha Villa:

Dijo su Señoría Ilustrísima que aprobaba y aprobó todo lo contenido en esta relación, y que interponía su autoridad y judicial decreto, cuanto de derecho se requiere para su validación como Prelado de esta Diócesis; y declaraba y declaró por Patrona principal de la dicha Villa de Bailén a María Santísima en su Imagen de Nuestra Señora de Zocueca, que se venera extramuros de ella, y por Patrona menos principal a la Gloriosa Virgen Santa Gertrudis la Magna, como nombradas con las solemnidades convenientes y necesarias: y mandaba y mandó con fuerza de precepto y en virtud de Santa Obediencia a todos los moradores que sean capaces y en edad competente, bajo del gravamen de pecado mortal, cumplan las obligaciones expresadas de guardar Vigilia y ayuno el día cuatro de Agosto, y tener por Festivo el siguiente cinco, oyendo Misa y absteniéndose de trabajar; y también oirán misa en el día diecisiete de Noviembre, quedando libres para el trabajo, y esto perpetuamente, obligando así a los que de presente viven como a los que fueren sucediendo en la vecindad de dicha Villa y dentro del recinto de su Población. Y los Eclesiásticos rezarán el dicho día cinco de Agosto de Nuestra Señora de las Nieves con rito de primera clase, y el día diecisiete de Noviembre de la Gloriosa Santa Gertrudis de comuni unius virginis con rito de doble mayor, según corresponde a los Patronos.

Y asimismo manda su Señoría Ilustrísima que se libre despacho en forma con inserción de este auto, el cual original ha de quedar con los demás papeles en el Archivo de esta Dignidad, para que se lea y publique en dicha villa en un día festivo inter missarum solemnia, para que a todos conste. Y así lo proveyó y firmó su Señoría Ilustrísima, de que yo, su infrascrito secretario de visita, doy fe. Rodrigo, Obispo de Jaén. Por mandado de su Señoría Ilustrísima, el Obispo mi Señor: don Joseph Miguel de Linares, secretario de visita.

En cuya ejecución ordenamos al Prior de la dicha nuestra Iglesia haga se publique como dicho es, y sacando un trasunto autorizado que guardará en el Archivo de la Parroquia, dará este [original] para que se ponga en el [Archivo] de la Villa. En testimonio de lo cual mandamos dar y dimos el presente firmado de nuestra mano, sellado con el sello de nuestras armas y refrendado de nuestro infrascrito secretario de visita, en nuestro Palacio Episcopal de Baeza a tres días del mes del mes de octubre de mil setecientos y veintiocho años.

Rodrigo, Obispo de Jaén [rúbrica]

Por mandato de Su Señoría Ilustrísima, el Obispo mi Señor: don Joseph Miguel de Linares, secretario de visita [rúbrica]”

 

 

 

miércoles, 21 de abril de 2021

LA CAPILLA Y CRIPTA DE SAN ELOY EN LA IGLESIA DE LA MERCED DE JAÉN (EL PUEBLO CATÓLICO 1910)

 

San Eloy en el retablo junto a él, el paso del Abuelo. Foto: Pasion y Gloria.




De gran interés es la siguiente noticia que vamos a estudiar publicada nuevamente en el periódico provincial “El Pueblo Católico” en la edición del día 22 de marzo de 1910. Un extenso artículo de opinión del director de la publicación, D. José Valladar Serrano (Granada, 1844-Jaén, 1918)[1], que en su narrativa tan propia de la época nos refiere, y nos documenta la hechura de un espacio significativo de la iglesia de la Merced de Jaén, como es el retablo del crucero del lado del evangelio y la cripta que hay bajo sus pies. Un altar dedicado a la antigua imagen de San Eloy perteneciente a la iglesia y que bien pudo salir de las gubias de José de Medina. Una efigie a la que rindió culto una cofradía o congregación de la que se conocen datos extremos hasta la segunda década del XVIII.[2] Tanto la imagen como el retablo aún se conservan, aunque la imagen no se venera en el lugar que le dedicó su promotor.

Valladar en su columna titulada “Arte Religioso” nos desglosa la historia de la construcción, deshaciéndose en elogios en el promotor de la misma, el médico e higienista, D. Eloy Espejo García (1848-1935)[3]. El redactor no escatima en ensalzar el buen propósito social que Espejo realizaba con la inversión en esta obra de arte en una sociedad que comenzaba a dejar de un lado estas antiguas costumbres entre las altas élites y la iglesia, sobre todo en un periodo donde ya era complicado que se enterrasen seglares en los templos.

D. Eloy Espejo, para su construcción fundó un patronato con el título de “Patronato de la Capilla y Cripta de San Eloy” (suponemos que por ser su santo, reutilizando la antigua imagen) con las correspondientes licencias eclesiásticas. Nos narra como las obras comenzaron en 1907 y concluyeron en agosto de 1909, bajo la dirección arquitectónica del entonces ínclito arquitecto D. Justino Flórez Llamas acompañado de su hijo D. Antonio Flórez Urdapilleta. No escatima (para gozo del investigador) en citar los nombres del albañil, el cantero, el escultor y lapidario, los carpinteros, los herreros y el pintor que trabajaron en la elogiada obra. Incluso cita como autor del retablo a la Casa Bellido de Valencia (con obras documentadas en la ciudad de La Carolina), aunque no llegamos a acertar si se refiere al altar que está instalado en la pared del crucero o a uno más pequeño en la cripta.

D. Eloy Espejo García (1848-1935)

La claraboya en la actualidad.


Posteriormente hace una descripción pormenorizada del interior de la cripta, de sus medidas, detalles artísticos, los difuntos familiares del patrono ya enterrados, he incluso nos documenta la hechura de la claraboya que permite entrar la luz solar a su interior. Toda la obra fue bendecida el 24 de octubre de 1909

Para más detalles podemos leer la misma noticia y la transcripción realizada a este propósito.






TRANSCRIPCIÓN:

Arte religioso

El Patronato de la Capilla y Cripta de San Eloy en la iglesia de la Merced

Cojo la pluma, impresionado todavía por un sentimiento profundo, emocionante, mezcla de dulce tristeza y de respetuosa admiración. He visitado recientemente una obra de arte, seria, majestuosa y que se aparta del camino que por desgracia sigue la humanidad en estos tiempos de insensatez, de locura y de deseos inaccesibles de goces materiales, y he experimentado honda pena al considerar, cómo el hombre en general, olvidando su último destino, medita poco en la vida futura y no preocupa como debiera de ese más allá eterno, a que no nos podemos sustraer.

Esta visita, que con gran satisfacción he realizado, me ha hecho ver prácticamente que no todos abrigan en su alma sentimientos tan pequeños y superficiales y que por el contrario, cuando se gastan capitales y energías en levantar circos, plazas de toros y otros centros, destinados a satisfacer tan solo caprichos venales o exigencias, demasiado mundanas; cuando como en nuestra vecina Francia se está haciendo ese despojo incalificable que se llama liquidación de los bienes de las órdenes religiosas, existen también personas piadosas en nuestra católica España y en esta misma hidalga capital del Santo Reino, que animadas por un espíritu eminentemente religioso, al mismo tiempo que por el bendito amor a la familia, santos y puros móviles que impulsaban todos los actos de nuestros gloriosos y felices antepasados, emplean iniciativas y riquezas en edificar una obra religiosa, llena de grandeza y magnificencia, verdadero alarde de arte cristiano, que constituye valiosa ofrenda al Dios de las alturas y es también prueba tierna y respetuosa de purísimo amor filial.

Todo esto, y algo mas que mi pluma no acierta a consignar, es la cripta construida en el amplio e histórico templo de la Merced, a expensas de mi querido y respetable amigo D. Eloy Espejo y García.

Vano empeño sería en mi hacer una descripción completa y detallada de ese monumento severo y grandioso que forman el altar levantado a San Eloy y el mausoleo donde se guardan ya los restos queridísimos de los padres y hermanos del respetable y sabio médico señor Espejo; tarea es esta que ha sido realizada a pocos días con su reconocida competencia por el culto Cronista de Jaén en los dos hermosos artículos, que he leído y saboreado en nuestro estimado colega La Lealtad; pero el natural deseo de que los lectores de EL PUEBLO CATÓLICO conozcan algo de la nueva fundación que con el título de Patronato de la Capilla y Cripta de San Eloy se ha instituido en la iglesia de la Merced, a virtud del Real Orden de 21 de septiembre, Decreto Episcopal de 5 de octubre y auto definitivo del Tribunal Eclesiástico de 20 de noviembre de 1906, me decide a escribir algunas palabras sobre una obra que todavía, y en verdad que es algo extraño, no ha sido admirada por la mayor parte de los habitantes de Jaén.

Los trabajos para construir el altar de S. Eloy y la cripta que bajo él existe, se empezaron en julio de 1907, concluyendo en agosto de 1909, haciéndose bajo la dirección y con arreglo a los planos levantados por el Arquitecto de esta Diócesis don Justino Flórez Llamas y su hijo don Antonio Flórez Urdapilleta, pensionado en Roma por el Gobierno de nuestra nación.

A la ejecución de las obras, han contribuido con pericia y sus esfuerzos el maestro albañil don Francisco Argote; el cantero don Manuel Barajas; el escultor y lapidario don Tomás Cobo; los carpinteros don Antonio y Don Rafael Montuno, los herreros don Joaquín Mejías, don Luis Delgado y don Luis Ureña y el pintor don Manuel Mosquera, todos los que han demostrado cumplidamente sus especiales aptitudes para las artes que con tanto provecho cultivan.

Hermoso golpe de vista presenta el altar dedicado a San Eloy, obra que, separándose de la costumbre, hoy en boga, de adornar templos y altares con un gusto modernista, que abusa de los colores chillones, tiene la severidad que campea en nuestros antiguos retablos y que tanto ayuda a la meditación y al recogimiento.

Nada hay en el nuevo altar, trabajo excelente de los señores Bellido, de Valencia, que siga esta tendencia que he apuntado; que -aun siendo, como es, bellísimo en el conjunto y en todos sus detalles, no se desvía un punto de los preceptos de nuestro arte cristiano.

A la izquierda del altar y en el pavimento del templo, abrese la entrada a la cripta por medio de una reja de hierro, primorosamente calada. Una amplia escalera, cuya anchura es próximamente de dos metros, permita la bajada al subterráneo, donde se llega, no con el temor de abismarse en lo tétrico y misterioso del sepulcro, sino con una especie de respetuosa y dulce melancolía, que nos hace pensar serenamente en el forzoso tránsito de esta vida de azares y luchas a otra más reposada y tranquila. La luz delicada y suave que despiden mariposas colocadas en pequeñas hornacinas, que se han abierto en los muros de piedra, dejan ver lo bastante para contemplar con verdadera admiración el hermoso trabajo de arte que allí se ha realizado, merced a la unión que ha enlazado el talento del artista con la piedad del hijo amante y católico ferviente.

Al concluir la escalera, penetrase en una habitación de reducidas dimensiones destinada a capilla, donde irá el altar dedicado a San Eloy, altar que será primoroso, a juzgar por el proyecto que para su construcción se tiene, y en el que cuando se celebre la santa misa, podrá ser oída por gran número de personas, puesto que ha de verse desde la misma escalera.

Ya dentro de la cripta, lugar que trae a nuestra imaginación el recuerdo de los más ricos y celebrados panteones que la humanidad ha levantado, nos encontramos en un octógono cuya anchura es de tres metros y medio y su elevación de cinco. En sus paredes artísticamente labradas abunda el mármol negro de Jabalcuz y la piedra blanca del Mercadillo. Tres tumbas abiertas en los lados que dan frente a la integra capilla, son las destinadas a guardar los restos queridos de los seres que ya separó la muerte del lado del fundador del Patronato, los de sus parientes que aún viven, y los de él mismo.

Reposan actualmente en la mitad inferior de la tumba del centro, los padres del fundador, D. José Mª Espejo y Ortega y doña María del Carmen García Moreno y sus hermanos D. Anselmo, Dª Concepción, doña Carmen y D. Félix. Destinase la mitad superior a sepulcro del fundador, y las otras dos para cuando fallezcan sus hermanos.

Una maravilla de severidad, no reñida con el buen gusto, y la solidez más inquebrantable con los rasgos característicos de esta construcción reveladora una vez más del talento de los que la han realizado; sorprendiendo también que en aquel paraje, donde alguien no creería encontrar más que sombras y oscuridad, pueda admirarse un rayo de sol claro y consolador que penetra en la cripta, merced a una claraboya abierta en el muro de la iglesia.

En 24 de octubre del año último fue bendecida la cripta por el Ilmo. Sr. Provisor de las Diócesis D. Saturnino Sánchez de la Nieta, y sobre la tumba central hace colocado una lápida en la que se lee esta inscripción:

OSTENDE NOBIS DOMINE MISERICORDIAM TUAM

En varias cartelas, que forman los lienzos de pared, léense también otras inscripciones que recuerdan las fechas de la construcción, la Bula Pontificia y otros datos interesantes, y además, sobre la puerta de entrada, hay otra cartela de bronce labrado, dispuesta para guardar todos los documentos que han de constituir la historia de la fundación.

Tal es la obra, que cautivó grandemente mi atención, causándome la impresión de que hablaba al principio de estos desaliñados renglones. Sentí, sí, dulce tristeza al pensar en la paz y la soledad eterna de la muerte, y respetuosa admiración hacia la persona caritativa y católica que al dedicar un piadoso homenaje a Dios y un sentido recuerdo a los que le dieron el ser, piensa también en su vida futura, emplea además el fruto de sus afanes en proporcionar trabajo a cientos de artistas u obreros, e invierte otras cuantiosas sumas en mejorar las condiciones del lugar santo en que ha depositado los helados restos de los seres para él más queridos y donde algún día ha de ir a reunirse con ellos para dormir el sueño eterno.

Bien merece ser conocida por todos los giennenses la magna empresa realizada por el Sr. D. Eloy Espejo y García, y bien merece el prestigioso ex-Decano de la Beneficencia Municipal la gratitud entusiasta de sus nobles paisanos.

José Valladar Serrano.

Jaén - Marzo -1910

 

 

 



[1] Dirige El Pueblo Católico el 31 de diciembre de 1909 -cuando comienza a publicarse diariamente- José Valladar Serrano, maestro, vicepresidente de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, que estaba al frente del periódico desde noviembre de 1907, al que sucederá Clemente Santamarina Muñoz, licenciado en Filosofía y Letras y funcionario de Tabacos, quien dirigirá el vespertino durante una década. Antes lo ha dirigido, en el periodo 1905-1907, Fernando Fernández Morales, a quien sucede Valladar. CHECA GODOY, Antonio (2013): Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012. Asociación de la Prensa de Jaén. pp. 126.

[2] CASADO TENDERO, Antonio (2018): “Apuntes acerca de la Congregación de San Eloy de Jaén”. Pasión y Gloria. Agrupación de cofradías de Jaén, nº 36, pp. 28-35.

[3] Le debemos a él la idea original del Parque de la Concordia, antes llamado Parque de la Victoria, pero no se construyó hasta veinte años más tarde en el Plan de Ensanche de Luis Berges Martínez. En https://www.facebook.com/logiaandresdevandelvira/photos/sab%C3%ADas-qu%C3%A9-eloy-espejo-y-garc%C3%ADa-1848-1935-de-nombre-simb%C3%B3lico-servet-fue-miembro/2212622865438530/

sábado, 10 de abril de 2021

FUNERALES POR SAGASTA EN BAILÉN (1903)



 

Práxedes Mateo Sagasta fue uno de los personajes más significativos de la historia de España. Político liberal español (Torrecilla de Cameros, Rioja, 1825 - Madrid, 1903). Era ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, y profesor de su escuela en Madrid. Militó desde joven en el Partido Progresista, con el que participó en la Revolución de 1854. Por entonces instaló en Zamora su principal «feudo» político, al ser nombrado presidente de la junta revolucionaria de aquella ciudad; luego la representó como diputado en las Cortes desde 1854. Tras la breve experiencia de poder progresista del bienio 1854-56, volvió a la oposición como diputado y periodista de La Iberia; y en 1863 accedió a la dirección de este diario madrileño, que desde entonces se consideraría portavoz de las posturas políticas de Sagasta.

Ante la marginación de los progresistas del gobierno por parte de Isabel II, Sagasta promovió la estrategia del retraimiento (negativa a participar en las elecciones) y la preparación de una revolución para acceder al poder. Participó en dos intentonas fracasadas en 1866 (la de Juan Prim y la del Cuartel de San Gil) y en la que finalmente tuvo éxito y destronó a la reina en 1868.

Se transformó entonces de agitador en estadista, pues durante el Sexenio Revolucionario (1868-74) fue ministro de Gobernación (1868-70, 1871 y 1874) y de Estado (1870 y 1874) y presidió tres veces el gobierno (1870-71, 1871-72 y 1874). Fue uno de los grandes defensores del modelo de Monarquía democrática que se plasmó en la Constitución de 1869.

Encabezó una de las dos ramas en las que se escindió el Partido Progresista, quedando al frente de los constitucionales, mientras Manuel Ruiz Zorrilla dirigía a los radicales. Fue el último jefe de gobierno del Sexenio, desalojado del poder por el pronunciamiento de Arsenio Martínez Campos, que restauró a los Borbones en la persona de Alfonso XII (1874).

Práxedes Mateo Sagasta (Torrecilla de Cameros, Rioja, 1825 - Madrid, 1903)


Al constituir el régimen de monarquía doctrinaria que se plasmó en la Constitución de 1876, Cánovas del Castillo vio en Sagasta la figura más adecuada para conseguir la unidad de las dispersas fuerzas liberales y turnarse con él en el poder. Ciertamente, en 1875 Sagasta admitió -aunque de mala gana- la restauración de la dinastía histórica, si bien siguió defendiendo hasta 1877 la vuelta a la Constitución del 69.

Luego asumió el marco político establecido y trabajó durante el resto de su vida por reformarlo en un sentido más democrático y progresista. A partir de su Partido Constitucionalista fue logrando la unidad de los demás líderes liberales y progresistas no republicanos, que se unieron en el Partido Liberal Fusionista (1880) y luego en el definitivo Partido Liberal (1885), siempre con Sagasta como jefe de filas.

Desde entonces se turnó en el poder con los conservadores de Cánovas, presidiendo el Consejo de Ministros en 1881-83, 1885-90 (al inicio de la Regencia de María Cristina de Borbón, el gobierno más largo de la Restauración), 1892-95, 1897-99 y 1901-02 (ya con Alfonso XIII como rey). Sagasta moderó mucho sus inclinaciones revolucionarias de la juventud, admitiendo no sólo la Constitución conservadora de Cánovas, sino también la manipulación sistemática de las elecciones para turnarse artificialmente en el Gobierno sin considerar la voluntad del electorado (contenido del supuesto Pacto del Pardo con Cánovas, en 1885).

Pero, al mismo tiempo, introdujo en el régimen innovaciones que le dieron credibilidad y flexibilidad suficientes para sobrevivir hasta 1923: repuso a los catedráticos expulsados de la universidad por sus ideas políticas (1881), amplió la libertad de imprenta (1883), estableció la libertad de asociación que permitió el desarrollo del sindicalismo obrero (1887), reguló el juicio por jurados (1888) y restableció definitivamente el sufragio universal (1890).

Enfrentado frecuentemente con los militares reaccionarios y con los intereses inmovilistas de los plantadores cubanos, no consiguió implantar en las últimas colonias españolas (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) un régimen de autonomía que evitará la insurrección contra la metrópoli.

Cuando ya era demasiado tarde y la rebelión colonial había estallado, fue llamado de nuevo al gobierno y sufrió el peor de sus tropiezos políticos: al complicarse la situación con la intervención militar de los Estados Unidos en contra de España, Sagasta aceptó ir a una guerra imposible de ganar para evitar que una actitud entreguista pudiera desacreditar al régimen y provocar una nueva revolución. Tuvo que asumir la derrota y la pérdida de las colonias por el Tratado de París (1898), así como las repercusiones morales, políticas y económicas que la crisis provocó en la metrópoli.[1]

Sagasta falleció el 5 de enero de 1903 a la edad de 77 años, en su domicilio del número 53 de la madrileña Carrera de San Jerónimo, debido a una bronconeumonía senil e insuficiencia tricúspide. Fue enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid.[2]

Sufragio por su alma en Bailén

Sobre la repercusión de su muerte en Bailén tenemos una escueta misiva informativa de la celebración de una misa sufragio por su alma. La escribió el cura ecónomo (párroco) de la Encarnación D. Diego Mota dando debida información al señor obispo Don Salvador Castellote y Pinazo de la celebración de una misa funeral el martes día 27 de abril de 1903 en su memoria. Se celebró a las 10 de la mañana con la asistencia de las autoridades locales.

La misiva dice así:

 En cumplimiento de lo que V. E. R. se dignó disponer en su Boletín Oficial del 1º de los corrientes, el 27 del presente mes a las 10 de su mañana con asistencia de las autoridades previamente invitados al acto, tuvo lugar en esta santa iglesia parroquial un solemne funeral en sufragio del Excmo. Sr. D. Práxedes Mateo Sagasta.

Lo que tengo el honor de poner en conocimiento de V.E.R. según lo tiene ordenado en el citado número de su boletín.

Dios guarde a V. E.R. muchos años.

Bailén 29 de abril de 1903.

El cura ecónomo.

Licenciado Diego Mota [rúbrica]”.[3]




Como extraemos de su lectura, esta misa surge a requerimiento del obispado en su Boletín Oficial. Este funeral fue promovido tres meses después de la muerte de Sagasta desde el mismo gobierno con el rey Alfonso XIII a la cabeza. El clero español, y con ello la Diócesis de Jaén recibió “la real carta de ruego y encargo” donde se le pedía a la jerarquía eclesiástica la celebración de “los públicos sufragios de costumbre en vuestras respectivas iglesias, pidiendo al Altísimo por el eterno descanso de tan preclaro servidor de la Patria y de la Monarquía”. De ello deberían dar cuenta al Ministro de Gracia y Justicia, D. Eduardo Dato.

Esta petición fue dada a la diócesis publicada a través del Boletín Oficial Eclesiástico de la Diócesis de Jaén, en su edición del mes de abril de 1903, transcribiendo la carta del Rey, fechada el 6 de marzo de 1903, anunciando que se celebrarían en las catedrales de la diócesis, Jaén y Baeza y que todas las parroquias deberían hacer lo mismo y tras ello dar cumplida información al palacio episcopal, que como bien podemos comprobar, actuó el ecónomo bailenense, D. Diego Mota.

Esta es la transcripción de la publicación en el BOEDJ:

Real carta de ruego y encargo.

Por conducto del Ministerio de Gracia y Justicia, hemos recibido la siguiente:

EL REY

Muy reverendos en Cristo, Padres Arzobispos, Reverendos Obispos, Vicarios Capitulares de las Iglesias de la Monarquía y Vicario General Castrense.

El fallecimiento del ilustre hombre público, Don Práxedes Mateo Sagasta, ha llenado nuestro espíritu de profunda pena.

Tan decidido servidor de los intereses de la Patria, merece las mayores alabanzas y el reconocimiento del pueblo, a quien prestó tan señalados como prolongados servicios.

Hoy que lloramos su muerte, debemos honrar su memoria y pedir para su alma las bendiciones del Señor, dispensador de todo consuelo y toda gracia.

Así, pues, por la presente Os Ruego y Encargo que dispongáis los públicos sufragios de costumbre en vuestras respectivas iglesias, pidiendo al Altísimo por el eterno descanso de tan preclaro servidor de la Patria y de la Monarquía.

En ello me serviréis, y de la presente y de lo que en su vista resolváis, daréis aviso a mi Ministro de Gracia y Justicia.

Dada en palacio a seis de Marzo de mil novecientos tres. Yo el REY. - El Ministro de Gracia y Justicia, Eduardo Dato. – Al Sr. Obispo de Jaén.

En cumplimiento de los deseos de S. M. el rey (q.D.g), además de los funerales que, de acuerdo con nuestro Excmo. Cabildo, se celebrarán en las Catedrales de Jaén y Baeza, disponemos que en todas las iglesias parroquiales de la Diócesis hagan los sufragios de costumbre, dándonos cuenta los Sres. Párrocos de Haberlo así verificado.

Jaén 28 de Marzo de 1903.

SALVADOR, Obispo de Jaén.[4]



[1] Texto extraído de: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/sagasta.htm

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Pr%C3%A1xedes_Mateo_Sagasta

[3] Archivo Histórico Diocesano de Jaén, Sección Correspondencia siglos XIX-XX, parroquia de Bailén, C.O. 32 (1891- 1924), s/f.

[4] BOEDJ, AÑO XLVI, 1º de abril de 1903, nº 7, pp. 173-174.